Paluzie, micrófono abierto

Olga Merino
22.06.2019
4 min

Qué malas pasadas deparan los micros abiertos. A David Cameron, por ejemplo, lo pillaron tarareando una cancioncilla tonta mientras se metía de nuevo en el número 10 de Downing Street tras presentar la dimisión con el alivio de haberse quitado de encima el marrón del Brexit. Y a Jacques Chirac, cuando todavía ostentaba la presidencia de Francia, lo cazaron bromeando con Putin y el entonces canciller Gerhard Schröder sobre la naturaleza de los ingleses: “Lo único que han aportado a la agricultura europea —les estaba diciendo— ha sido la enfermedad de las vacas locas. No se puede confiar en gente que cocina tan pésimamente”. Aunque se trataba de un tópico descomunal, la apostilla dio cuerda a los tabloides británicos para bastante rato.

Entre las meteduras de pata caseras, Rajoy merecería una mención honorífica por sus despistes, desde su parecer sobre el desfile del 12-O (“un plan apasionante”) cuando se creía a salvo de altavoz público, hasta el comentario que le hizo a Artur Mas, en febrero de 2012, al recibirlo en la escalinata del Palacio de la Moncloa: “¡Vivo en el lío!”. Eran otros tiempos, claro, apenas el preludio de lo que se avecinaba: el verdadero lío. Un rastreo rápido por la hemeroteca compila una gavilla de ejemplos que a buen seguro recordará el lector: el “manda huevos” de Trillo, el “vaya coñazo que he soltao” de Aznar en la Eurocámara, el epíteto (“hijoputa”) empleado por Esperanza Aguirre para referirse a Ruiz-Gallardón en una conversación sobre Caja Madrid, o las “dos tardes” que, según Jordi Sevilla, iba a necesitar Zapatero para ponerse al día en asuntos de economía básica.

Ahora le ha tocado el turno a Elisenda Paluzie, presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), a quien un micrófono chivato ha pillado con el carrito del helado: “Qué pesada, qué pesada. No te voy a dar el titular que quieres, borde”. Se refería a la periodista de Antena 3 Blanca Basiano, quien también puso en apuros a la portavoz del Govern, Meritxell Budó.

Hombre, bien mirado, puede sucederle a cualquiera: acabada la comparecencia, la rueda de prensa o lo que sea, se relajan y sueltan por esa boquita lo primero que se les pasa por la cabeza, como si ya estuvieran en el sofá de casa con las zapatillas puestas. Son rajadas la mar de normales. El ser humano tiende al cotilleo y la maledicencia por naturaleza, y muy pocas personas superarían la prueba del algodón de hablar de un tercero en su ausencia. El arte del despelleje.

Dejando otras consideraciones aparte por cansinas, lo que de verdad molesta de la pillada de Paluzie, lo que irrita sobremanera, es el desprecio que viene extendiéndose hacia los periodistas, a los que la clase política prefiere dóciles y acomodadizos como chuchos falderos. Desde de las apariciones en pantalla de plasma azul para sortear preguntar incómodas, hasta el “això avui no toca” que acostumbraba Pujol. Si el periodismo salva su dignidad, será por seguir metiendo el dedo en la llaga con la insistencia de los tábanos.

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¿Quién es... Olga Merino?
Olga Merino

Olga Merino (Barcelona, 1965). Es autora de tres novelas, y de una cuarta que publicará en breve Alfaguara. Corresponsal en el Moscú caótico de los años 90 para El Periódico de Catalunya. Hoy es columnista del mismo diario y profesora en la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonès. Máster en Literatura por la Universidad de Londres. Apasionada de la Inglaterra victoriana.

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