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Pacto social y sensibilidad política

Josep Maria Cusí Navarro
5 min

Este martes 12 de enero asistí a un almuerzo en el Círculo Ecuestre en el que, bajo el título Barcelona Capital del Agua, se nos ilustró a los asistentes sobre la importancia de una gestión profesional del abastecimiento y distribución del agua, del ejemplo de dicho ejercicio por parte de Agbar durante 153 años y de la conveniencia de alcanzar un pacto social para afrontar y superar estos complejos, por no decir difíciles y duros, tiempos que estamos atravesando.

Es indiscutible que la unión hace la fuerza y que en momentos adversos no sólo es bueno sino además conveniente tender puentes en aras de aunar esfuerzos para la consecución de los más difíciles retos por el bien de todos. A tal efecto, durante dicho foro se abordó la idea de alcanzar un pacto social consistente en una colaboración público-privada, lo cual me pareció un enorme acierto. Pero a mayor abundamiento se comentó la posibilidad, por no decir conveniencia, de exportar desde Barcelona, como hub internacional, la experiencia y éxito de Agbar en dicho tipo de colaboración, lo que hacía más atractiva si cabe la proyección del apuntado pacto social, pues es innegable que a la ciudad condal le iría muy bien, máxime tras perder importantes pulsos --como ser la sede de la Agencia Europea de Medicamentos-- y cargarse deliberadamente atractivas oportunidades --como traer el Museo del Hermitage pasando por abrir el primer hotel Four Seasons en España-- situaciones que a todos los que mantenemos la cabeza en su sitio nos cuesta entender y lamentamos que se hayan dado.

No obstante, me llamó poderosamente la atención y entristeció sobremanera el hecho que no estuviese presente ninguna autoridad del gobierno municipal de Barcelona ni de la Generalitat de Cataluña, demostrando con ello nula preocupación para con proyectos futuros de interés para Cataluña en general y/o para Barcelona en particular. Con el apuntado ausentismo las citadas autoridades no hacen más que transmitir a la ciudadanía una lamentable y muy preocupante imagen de entre desidia y falta de interés en iniciativas que pueden ser sumamente positivas para Barcelona y Cataluña, además de convenientes para recuperar una visibilidad y proyección internacional muy venida a menos. Y si a dicha actitud unimos un creciente aumento de la ya de por sí muy elevada presión fiscal existente en Cataluña y Barcelona con viejos y nuevos tributos como el autonómico canon del agua o la municipal tasa de recogida de residuos, uno concluye que no solo les importamos muy poco a quienes gobiernan actualmente la comunidad autónoma de Cataluña y la ciudad de Barcelona, sino que su principal forma de dirigirnos es dando la espalda a lo que nos beneficia y abonando lo que nos perjudica, recurriendo luego a mentiras como el encarecimiento de suministros, cuando ellos son los principales responsables del grueso (más del 60%) del recibo en cuestión, como ocurre con la factura del agua.

Apelo a nuestros políticos catalanes --a nivel del actual gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona y en la Generalitat de Cataluña-- a aparcar por una vez sus erráticas y esotéricas inquietudes partidistas y particulares --tales como ayudar a los okupas o crear cada año nuevos tributos--, y a tener la decencia de, en un ejercicio de la responsabilidad que tienen y que les remuneramos, asistir a escuchar toda iniciativa que potencialmente contribuya a recuperar la senda del crecimiento de Cataluña y/o de Barcelona, y a coger con humildad esa mano tendida por el sector privado del que mucho tienen que aprender para, en ese marco de colaboración público-privada, empezar a propiciar el bien común, pues actualmente demuestran nula sensibilidad política y esto es simplemente inaceptable por sus sufridos administrados y contribuyentes.

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José María Cusí Navarro

Inició su carrera profesional en febrero de 1996 en Cuatrecasas, donde trabajó en Barcelona (cinco años) y abriendo la oficina de Nueva York (casi tres años). Posteriormente fue responsable del Área Fiscal en Barcelona de Clifford Chance (seis años), socio del Área Fiscal en España de Bird & Bird (cuatro años) y tras un paso de 3 años por AVQ decidió crear en septiembre de 2015 su propia firma junto con dos socios más: CHR LEGAL. Actualmente CHR LEGAL es una boutique legal que cubre las áreas de penal, fiscal, mercantil y procesal civil. Ha escrito numerosos artículos en España y en el extranjero, es miembro de la AED, de la IFA, de la IBA, de la AEDAF y de la AEDF. Es autor de un libro y profesor de fiscalidad desde hace doce años. Ha colaborado con ESADE, IESE y el Centro de Estudios Garrigues.