Menú Buscar

Operación: desacreditar a Miquel Iceta

Toni Bolaño
11.10.2020
6 min

Las encuestas vaticinan que los socialistas serán el partido que más crezca en las próximas elecciones con un Miquel Iceta al frente, el único que repetirá como candidato a la presidencia en los próximos comicios. Los estudios demoscópicos sitúan al PSC sobre los 25 diputados y con expectativas de aumentar su presencia en el Parlament porque la caída de Ciudadanos no parece haber llegado a su suelo. Por tanto, Iceta se ha convertido en el enemigo a batir, sobre todo por las fuerzas independentistas, más en concreto por parte de Junts per Catalunya, porque el PSC puede dar al traste con sus esperanzas de renovar un pacto independentista, forzando a ERC que no está muy entusiasmada con esta opción. Y, en consecuencia, se ha desatado una campaña para desacreditar al líder socialista, con el objetivo de que el PSC no se convierta en árbitro del nuevo Parlament. 

Mucho se ha hablado sobre su continuidad y sus detractores han encontrado a “su tapado preferido”. Salvador Illa, ministro de Sanidad, salía en todas las quinielas y conversaciones bajo el tratamiento “de mejor sustituto de Miquel Iceta”, un hombre serio frente al frívolo Iceta. Ya le pasó a Maragall, cuando desde las filas nacionalistas encontraron a Montilla como la alternativa perfecta al “descerebrado” Pasqual. Hasta que Montilla fue president, entonces el “cordobés usurpador” fue blanco de todas las críticas. Ahora le toca a Iceta. 

Los que así hablan afirman que Illa es el hombre del PSOE y el candidato preferido por Pedro Sánchez, ilustrando la desconfianza del presidente del Gobierno con una sandez. Desde sus púlpitos mediáticos se afirma que Sánchez no perdonó a Iceta su apoyo a Susana Díaz. Gran afirmación si no fuera porque es una absurda, y burda mentira. El PSC apoyó sin fisuras a Sánchez y la dirección del partido, incluido su primer secretario. 

Ciertamente Illa ha crecido con la pandemia. Su talante conciliador, poco dado a la crispación y al combate en el lodo, ha impuesto una forma de hacer en el peor sitio de la política desde marzo, el Ministerio de Sanidad, y lo ha rebelado como un líder político que ha entrado casi cada día en casa de todos los ciudadanos. Es verdad, que en algún momento se planteó la posibilidad de relevo en Can PSC, pero ahora nadie entendería que Illa dejara el ministerio en mitad del partido, y nadie ha tenido en cuenta que Illa es un hombre del PSC y de su primer secretario. No en vano, Iceta, mucho antes de que pasara el tsunami pandémico, hizo unas chapas en el PSC que rezaban “lo que diga Salvador”. 

Que una buena noticia no la estropee la realidad, deben pensar los secuaces mediáticos de Puigdemont y sus acólitos, y entonces aparece el descrédito personal. “Illa es un hombre serio y sensato, e Iceta un tarambana, insensato, bocazas”, un frívolo, ¡vamos! Lo que oculta esta afirmación es que este tarambana, insensato, bocazas y frívolo evitó en 2015 que el barco socialista catalán se estrellara contra la costa y navegó por las aguas turbias del 2017 aguantando la presión independentista y de un 155 que no gustó demasiado en la sede de los socialistas catalanes. 

Ahora Iceta, prudente durante toda la pandemia huyendo de utilizar la bronca ante la gestión errática de Torra, se ha subido a la ola de Pedro Sánchez, que a pesar de los ataques de un Casado que se ha tirado al monte, que gana puntos en las encuestas porque su receta de “desinflamación” del conflicto político está abriendo una puerta al entendimiento, ya sea por la vía de la reforma del Código Penal, ya sea tramitando los indultos, sin olvidar que la propuesta de presupuestos generales del Estado obliga a los independentistas a no despreciar un regalo que será muy conveniente para la gestión inmediata del nuevo ejecutivo catalán. 

Iceta, como todo ser humano, tiene sus errores, pero no es ni frívolo ni un vago. Es un lector apasionado, un generador de textos incansables, negociador nato y trasnochador, como recuerdan en su entorno cuando intercambiaba correos electrónicos con Pasqual Maragall a altas horas de la madrugada. Es un forofo de la política, que le llevó a presentarse como alternativa en un PSC víctima de rupturas y escisiones, y tras la caída de Navarro sin un timonel para dirigir el barco socialista, tras la tocata y fuga de Núria Parlón en aquel sabatino Consell Nacional del PSC que le iba a encumbrar. Entonces los mismos que hoy lo dilapidan dijeron que tenía la cabeza muy bien amueblada, escondiendo su esperanza que Iceta firmara la defunción del enfermo. Cinco años después, el socialismo catalán resurge de sus cenizas y puede ser determinante. Por tanto, hay que acabar con el soldado Iceta. De momento no lo consiguen. Veremos que dice el 14-F. 

Artículos anteriores
¿Quién es... Toni Bolaño?
Toni Bolaño

Periodista. Miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Ex director de Comunicación de la Presidencia de la Generalitat y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Tertuliano en Cadena Ser, Antena 3 y La Sexta.