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¡No nos mires, ponte placas!

José Carlos Díez
7 min

El día 6 de diciembre decidí ir con mis niños a la manifestación por el clima (Cumbre del Clima). Aprovechamos para visitar el Congreso de los Diputados, donde reside la soberanía popular aprobada en nuestra Constitución. Comimos por la zona, uno de los sitios con más concentración de restaurantes de nuestra querida España.

Hacía un día soleado y espectacular. Como había llovido recientemente el cielo era azul y no se respiraba mucha contaminación. Antes de la mani fuimos a pasear por el Retiro. En la Puerta de Alcalá había un lema: Madrid Capital del Clima, en la semana de la COP 25. El Retiro en otoño es un lugar mágico. Los árboles ya estaban casi desnudos y todas las praderas de hierba estaban cubiertas con hojas. Un paisaje maravilloso. El parque estaba lleno de vida, mucha gente paseando y mucha gente buscándose la vida para ganarse un dinero.

1. Esperaba más gente

Cruzamos todo el Retiro. Al bajar por la Cuesta de Moyano llegamos a la Plaza de Atocha. Eran las 17:50 y la mani ya había comenzado a andar, antes de lo previsto. Había mucha gente y ambiente festivo. Muchos tambores que me recordaron la marcha de hace años de Carlinhos Braun por la Castellana. Pero reconozco que esperaba que hubiera más gente. La Delegación del Gobierno cifró en 15.000 personas en la mani y los organizadores hablaron de 500.000. A mí 15.000 ya me pareció una cifra optimista.

Otra cosa que me sorprendió es que había muy pocos niños. Yo me sentía joven en la mani. Tuve la misma sensación que cuando iba a las fiestas del PCE de joven en la Casa de Campo. No conocía a todos los asistentes pero se veía muchos nostálgicos del comunismo. Varios participantes reconocieron a este economista observador y me comentaban lo necesario que es el cambiar el modelo económico. Yo estoy de acuerdo pero les comentaba lo complicado que es convencer a más de 7.000 millones de habitantes del pequeño planeta Tierra.

► ¿ES REALMENTE EL CAPITALISMO EL GRAN PROBLEMA DEL CAMBIO CLIMÁTICO?

Había varios activistas culpando al capitalismo del cambio climático. Los economistas explicamos que el problema no es el sistema de propiedad del capital, sino el mercado, que no valora bien las externalidades y los costes que generan los gases contaminantes. En la Cumbre del Clima de Madrid se intenta organizar mejor el mercado de emisiones para ponerle un precio, y que las empresas contaminantes lo asuman en sus costes y en sus decisiones.

Pero personalmente donde más contaminación he visto ha sido en países comunistas y con planificación económica. Centrales y refinerías de hace décadas, coches viejísimos, etcétera. Y los mayores desastres ecológicos se han generado allí. Seguramente el peor en Chernobil, y te recomiendo ver la serie de HBO para entender los costes que el dogmatismo y la negación de la realidad puede provocar para la sociedad y para el planeta.

Había partidos verdes como Equo en la Cumbre del Clima. Curiosamente, cuando el pasado año el líder de Podemos, con el que comparten listas en las elecciones, se negaba a subir el impuesto al diésel para equipararlo a la gasolina, no vi a la gente de Equo manifestarse en las calles para criticarle.

Estaban los sindicatos que también se manifestaban para no cerrar las centrales de carbón. Y pocos niños, unos muy simpáticos subidos en la estatua de Velázquez con pancartas cantando por el planeta. Me extrañó lo poco que los organizadores habían cuidado los detalles. Por ejemplo, había muchos activistas regalando pancartas plastificadas que llevaban miles de manifestantes. ¿Una mani por el clima con plásticos?

2. Placas fotovoltaicas en los tejados, la mejor inversión

La mani fue una escusa para salir por las televisiones y la toma era espectacular, con todo el plano de la cámara lleno de gente. Periodistas cuyos salarios salen, principalmente, de la publicidad y las empresas de coches que emiten gases pidiendo pasar a la acción. ¿Dejarían sus medios de poner publicidad de coches? Con la calefacción y los aires acondicionados a tope siempre en sus redacciones, y normalmente sin placas fotovoltaicas en sus tejados para reducir la contaminación.

Cuando era estudiante era un creyente del poder de la movilización para cambiar el mundo. Ahora me sigo sintiendo joven y con las mismas ganas de conseguir un mundo mejor. Pero la vida me ha ido haciendo cada día más pragmático.

He aprendido a valorar a las personas por lo que hacen y no por lo que dicen. El lema de la Cumbre del Clima era Tiempo de Actuar. En la mani me lo pasé genial, y mis niños se fueron encantados. Pero me siento mejor cuando evangelizo por España y América Latina explicando por qué ponerse placas fotovoltaicas en los tejados es la mejor inversión que puede hacer una familia, una empresa o un Gobierno.

O cuando digo que hay que poner a los mejores científicos, ingenieros y empresarios a desarrollar innovación para producir y consumir minimizando nuestras emisiones. Y a los políticos recomendándoles medidas posibles y eficaces para conseguir el gran reto. Y explicando que poner placas, además de reducir las emisiones y el coste de nuestra factura de la luz, generará miles de empleos y ayudará a reducir el paro y la desafección, ayudando a salir de la crisis institucional en la que estamos atrapados desde hace años.

No nos mires, ponte placas.

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¿Quién es... José Carlos Díez?
José Carlos Díez

Se licenció en la Universidad de Alcalá de Henares, donde es profesor e investigador. Ha sido economista jefe de Intermoney y ha escrito los best sellers 'Hay vida después de la crisis' y 'La economía no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla'. Su blog 'El economista observador' le ha hecho muy popular, una fama que ha amplificado con sus intervenciones televisivas.