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Xavier Graset, dinero 'púbico' en Cataluña

Carles Enric

por Carles Enric

24.12.2015
5 min

Cuando el miedo se transforma en silencio, asistimos a una muerte lenta. Algunos convierten el miedo en su sonrisa. Hablan, diferencian, compiten en un hedor de sensaciones basadas solo en su mundo. Quién no ha oído estos días decir que en Cataluña se puede hablar con total libertad, mientras uno es insultado clavando unas palabras en su mejilla. La verdad, el miedo es ante todo una sensación. Dudo que cualquier independentista, de gatillo labial fácil, pueda considerar que defender una opinión contraria a la suya sea respetado en todos los ambientes.

El miedo de los asesinos se propaga gracias al apaño cómplice de 'asesinos morales' como Xavier Graset. Supuestos periodistas indignos de cobrar un euro público

Pero el miedo no es, como algunos creen, sólo la amenaza o el insulto. Es también esa salsa que condimenta cualquier camino en nuestro día a día. En Cataluña hay un medio de comunicación prostituido totalmente a la causa como TV3. Un lugar donde se permite llevar a un asesino condenado. Allí es presentado, para más inri, como "un 'gran reserva' del independentismo". Un tipo asqueroso, nauseabundo, un enfermo de psiquiatra, llamado Carles Sastre. Un tipo que simplemente colocó una bomba en el pecho de alguien que no pensaba como él. Digo simplemente porque el muy cobarde quiso matar de miedo a su supuesto enemigo. Instaurar el miedo, antes de matar, es su forma de actuar.

Pero el miedo de los asesinos se propaga gracias al apaño cómplice de 'asesinos morales' como Xavier Graset. Supuestos periodistas indignos de ese nombre. Tipos indignos de cobrar un euro público. Indignos incluso de llamarse catalanes. Los buenos catalanes --tanto que les gusta a unos citarlos-- no van matando por la calle. No jalean a los que matan. No prostituyen su vida a cambio de unos fajos de euros. Hacen algo más simple. Se levantan cada mañana, se esfuerzan cada día, y sonríen a pesar de todo al llegar noche.

Solo en los regímenes dictatoriales alguien así puede presentarse como un héroe nacional

Gracias al delirio de Artur Mas, algunos psicópatas capaces de adosar una bomba a un pecho son presentados por otros psicópatas como Graset con una firme voluntad voluntad de generar miedo. Solo en los regímenes dictatoriales alguien así puede presentarse como un héroe nacional. Un error, o, peor aún, una gran vergüenza, impropia de Cataluña. Ni el denostado Franco fue capaz de llegar a tal extremo. Por ello, propagandistas del miedo como Xavier Graset no sólo deben ser cesados de un espacio público, pagado por todos, sino que deben ser vomitados en cualquier esquina rancia. Son manzanas podridas que ensucian el nombre de Cataluña. Son ratas inmundas capaces de todo por conservar su lugar de trabajo. Son personajes abominables que buscan el miedo de los otros como forma de supervivencia. Eso sí, con una sonrisa. Pero una triste sonrisa propia de mediocres oficiales de los campos de concentración nazis.

Ahora son días de reflexión. Cenas y fiestas familiares donde el alcohol exhibe las conversaciones más extremas. Nadie, en su sano juicio, sería capaz de sentar en su mesa a alguien que ha colocado una bomba en el pecho de otro comensal. Peor aún, ninguno sería capaz de presentar a un asesino condenado como el héroe de la noche. Algo así como un valiente luchador de las libertades. Pero su mesa, mi mesa, nuestra mesa, no es la de TV3. Asco, profundo asco, da el fangal de vómitos donde está inmersa TV3. Personajes como Xavier Graset generan vergüenza ajena. Es increíble que tipos como él puedan seguir un minuto más cobrando dinero público. Aunque quizás desde hoy es mejor definirlo como dinero 'púbico'. Sólo así puede entenderse tal bajeza humana. Graset, vergüenza de periodista cobrador de dinero 'púbico'. Él sabrá en qué fangales y condiciones debe arrodillarse para seguir chupando.

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