Seis meses de los atentados de Barcelona y Cambrils

Carles Enric
6 min

Este sábado se cumplen seis meses de uno de los peores sucesos ocurridos a lo largo de su historia en España. En los albores del culmen del procés, los atentados son, hoy por hoy, el único tema que puede provocar, todavía, un giro inesperado a este período tan tumultuoso en Cataluña.

Tras seis meses, bajo secreto de sumario, hay muchos aspectos aún sin desvelar. Sin querer ser estricto ni en la cronología ni en la forma, vamos a citarlos a continuación en forma de múltiples preguntas. No todas tienen aún respuesta, aunque algunas que sí la tienen generan una sensación, siendo delicados, muy sucia. Algo que todos podrán gestionar. Y, cuando hablamos de todos, no nos referimos sólo a los únicos conocedores, en su complejidad, de toda la historia --Puigdemont, Junqueras, Forn y Trapero​-- sino a cualquier catalán de a pie que vivió aquellos días.

Vayamos a ello sin más dilación. ¿Por qué los Mossos llamaron al móvil de Younes, el autor del atropello de las Ramblas, a las 14.57 horas del mismo día? Es decir, alrededor de dos horas antes del primer golpe mortal. ¿Por qué tras la muerte del supuesto cerebro, el imán de Ripoll, los jóvenes deciden tomar la iniciativa? ¿Debían haberse desactivado si no tenían líder? ¿O el imán no era el líder? No duden, por cierto, de que todo el aparato de propaganda, incluida TV3, venderá las próximas horas al imán como único líder. ¿La razón? Que lleve al lector/espectador a ligar su vinculación como confidente en el CNI.

Más preguntas. ¿Por qué a las 12 horas de la explosión de Alcanar se alquila una nueva furgoneta si ya disponen de una, luego hallada en Vic? ¿Cómo acabó aquella furgoneta en la capital de Osona? ¿Por qué uno de los terroristas de Cambrils desayunó el mismo día en casa de sus padres en Ripoll cuando su hermano había muerto la noche antes en Alcanar? ¿No se hablaban? ¿No sabían uno de otro, pero sí formaban parte de misma célula?

Seis meses después de los brutales atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils, todavía hay muchas preguntas sin respuesta

Volvamos a atrás. ¿Cuánta gente había en la casa de Alcanar cuando hubo la explosión? Si la moto y el coche de dos sospechosos estaban allí, ¿se fueron en una de las furgonetas alquiladas ese mismo día? ¿Por qué los cinco muertos de Cambrils iban en el mismo coche para atentar? ¿Por qué había un control de los Mossos en Cambrils, a 100 kilómetros de Barcelona, cuando el Mayor Trapero decía horas antes que ya no había riesgo de atentado?

Y el territorio y el entorno. ¿Por qué tantas cosas, en principio inconexas, parecen centrarse en Vilafranca del Penedès y cercanías? ¿Es casualidad que ese área esté en la ruta Ripoll-Alcanar? ¿Por qué la célula monta su estructura en Alcanar, a 200 kilómetros, de Ripoll? ¿Cómo saben unos críos y un imán que existe una casa abandonada en una comarca tan alejada de la suya? ¿Por qué la mayoría de la célula era de la etnia tamazigh, bereberes, rivales, en la mayoría de ocasiones, de los yihadistas más radicales? ¿Quiénes son los máximos expertos de esa cultura en Cataluña?

Según diversas fuentes, había un confidente del CNI --que no un infiltrado-- en la célula. ¿Es posible que hubiera más confidentes, no sólo uno, en la célula de otro cuerpo policial trabajando en paralelo? ¿Tienen alguna vinculación con la explosión accidental de Alcanar? Por cierto, ¿alguien que murió en Alcanar no debía haber muerto en ese accidente? ¿Y esa muerte fue el detonante de los actos posteriores?

Y por último, sólo hay cuatro personas que saben la historia completa y las respuestas a todas las preguntas: Puigdemont, Junqueras, Forn y Trapero. ¿Alguno querrá explicar esas respuestas al juez de la Audiencia Nacional antes de que esas respuestas expliquen lo que ellos saben? Creemos, esperamos, sabemos, que por suerte, moral, ética o hasta traición, no tardaremos seis meses más en saber las respuestas a estas preguntas. Mientras, relean y pregúntense si ustedes tienen todas las respuestas. Eso sí, olvídense de conspiraciones y paranoias. Al final, las cosas son siempre más sencillas.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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