Un ruso no es Rusia, un judío no es Israel

Carles Enric
2 min

En los últimos días se ha filtrado desde medios cercanos a ERC una reunión de Puigdemont en Girona con empresarios rusos de dudosa reputación y con algún que otro rabino judío. Yo también estuve en algún momento con Jordi Pujol, con Artur Mas y hasta con José María Aznar. Y no por ello tenía detrás a nadie. Seamos serios, tampoco esos rusos o esos israelíes tienen detrás un gobierno.

Que algunos rusos, incluso ataviados con yarmulke, busquen lugares donde nace el conflicto para limpiar dinero oscuro no significa que todo el gobierno de un país este detrás. Que rabinos radicales, los denominados haredim, participen en un congreso en Girona tampoco implica que el Gobierno de Israel​ tenga una táctica torticera para destruir España. Lo que parece no siempre es lo que es.

 

Los problemas de Puigdemont no vendrán tanto por su huida de España, dejando por cierto tirado y abandonado a su socio Oriol Junqueras en la cárcel, como por sus amistades peligrosas

 

Los problemas de Puigdemont no vendrán tanto por su huida de España, dejando por cierto tirado y abandonado a su socio Oriol Junqueras en la cárcel, como por sus amistades peligrosas. Ya hemos comentado que el lugar más seguro para Puigdemont es una cárcel española. Y aunque sorprenda, no duden que a largo plazo es más afortunado Junqueras en Estremera que Puigdemont en Bruselas.

Limpiar dinero oscuro, participar en triángulos económicos con Rusia, España, Emiratos Árabes Unidos --país clave en este tema-- son cuestiones que generan, en cierta parte del mundo, un interés mayor que la propia independencia de Cataluña. Ahora Puigdemont se rodea de su guardia pretoriana de 1992, pero entonces acabó abandonado en un camping de Girona purgando su odio. Vayan a saber dónde estará peor que en Estremera.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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