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¿Dónde esta la primera dama, Marcela Topor?

09.03.2016 00:00 h.
7 min

Al inicio de la nueva legislatura la primera dama, Marcela Topor, fue centro de todos los focos. A pesar de algunos artículos, como se sabe bien pagados, destacando su timidez y discreción, su 'supuesto' currículum indicaba lo contrario. Era diferente a Helena Rakosnik o Marta Ferrusola, las anteriores primeras damas de líderes convergentes, más conocidas por 'su trabajo' entre bambalinas. De la primera aún se desconoce su sueldo en una empresa pública. De la segunda, hasta sus flores deberán hablar en los juzgados.

Mientras el currículum de Carles Puigdemont es ciertamente 'poco diligente', el de su mujer es cuanto menos misterioso

Pero Marcela Topor, a pesar de su prometedor inicio, parece seguirá ese oscuro camino. Las últimas semanas apenas ha sido citada por un medio de comunicación. Un diario comarcal, en la inauguración de una tienda en Girona. Pero, ¿por qué ese repentino silencio? ¿Girona no es Barcelona? Es obvio, ser la mujer de un alcalde no es ser la mujer de un presidente de la Generalitat. No olvidemos que los primeros días mucho se habló sobre las subvenciones al medio que dirige (Catalonia Today). Ya saben, dedicado entre otros temas intelectuales a entrevistar, por ejemplo, al redactor de los obituarios del diario británico The Guardian. Ironía del dinero publico en buenas manos.

Mientras el currículum de Carles Puigdemont es ciertamente 'poco diligente', el de su mujer es cuanto menos misterioso. Algunas fuentes incluso dudan de su año de nacimiento, 1977 ó 1978. Otras indican que es licenciada en filología inglesa en la Universidad de Bucarest, como Ara o La Vanguardia. Ella misma cita, en un un artículo de 2006 --maldita hemeroteca- que su carrera universitaria, no especifica si acabada o no, fue en otra universidad, en la localidad de Iasi. A unos 400 kilómetros al norte de Bucarest. Vamos, como confundir Barcelona con Teruel. Conociendo la experiencia en difundir currículums falsos del diario Ara o La Vanguardia, quizás mejor creemos, aquí, a la primera dama. Con la ambigüedad propia de Puigdemont indica, eso sí, que allí "cursó sus estudios universitarios". Desconocemos si los acabo. Supongo que fue fiel a la tradición de su nueva familia.

Ya ven, en tres párrafos, ya dudamos entre actriz, filóloga o periodista. Pero no piensen mal porque sí hay verdades claras en esta historia. Está documentado que Marcela Topor, con poco mas de 20 años, en 1998, rescató a un casi cuarentón del ostracismo. Carles Puigdemont aún estaba sumido en una depresión por un tema de faldas. Apenas cuatro años antes de su encuentro con Marcela finalizó su Ítaca particular, hacia 1994, por Europa. A su vuelta, ese camino ya fue denominado "año sabático", libro incluido.

Centrado en su nueva vida, en 1998, surgió el amor... por aquella chica casi adolescente. En fin, quizás me he equivocado de capítulo de serie B pero, si un amigo mío de 40 años, después de una depresión por una novia --viaje a Ítaca incluido-- me viene flirteando con una 'jovencita' de 20 anos, tengo una conversación seria con él. Y, perdón, sea rumana, cubana, de Tarragona o de Barcelona. Aunque, ya saben, el amor lo puede todo. Siguiendo la historia, según parece, se casan a los pocos meses. Y, excepto que las carreras en Rumanía sean muy cortas, vuelve el misterio de las licenciaturas acabadas o no.

¿Dónde está la primera dama? Pues, sinceramente, escondida

Aunque aún hay más misterios. Para su amigo, y nuevo director --por méritos, claro-- de Catalunya Ràdio, Saül Gordillo, "ella se instaló en Girona al lograr un puesto de trabajo en el diario en inglés Catalonia Today, en el 2004". Aunque, según el resto de medios, se instaló en Girona desde su boda en 2000. Imaginemos si su buen amigo, y socio desde 2006, se equivoca en cuatro años qué pensarán sus no amigos. No les vamos a aburrir con el resto de esa historia de amor. Todos tenemos las nuestras y podríamos explicar mil batallitas.

Por eso, entenderán que volvamos al inicio y sea ahora más fácil entender la pregunta ¿dónde está la primera dama? Pues, sinceramente, escondida. Siempre fue fácil usar los contactos para montar y subvencionar con los 'amigotes del dinero público' un diario. No fue difícil, que se lo digan a su marido, encender el misterio con dos o tres licenciaturas ambiguas. Cómo no, crearse un pasado casi glorioso gracias al servilismo de 'pseudo periodistas' sin más mérito que la loa. Desde las colas de los alimentos con Ceaucescu a la 'supuesta vida' en Budapest, Londres o París. Ahora sabe la primera dama que ese chollo no es tan fácil de montar cuando uno pasa del ámbito rural, Girona, a la gran ciudad, Barcelona.

Quizás sería sano que Marcela Topor explicara su biografía real. Luego, en un país serio, deberíamos preguntarnos qué controles hay para dar dinero público a proyectos o cargos sin el mínimo de cualificación, excepto ser 'amigo de'. Nadie discute que la señora hable inglés, nadie discute que sus entrevistas puedan ser interesantes --aunque entrevistar a un redactor de obituarios, pese a que sea del The Guardian, no parece algo subvencionable por interés de Cataluña--. Nadie siquiera debería discutir si es filóloga, periodista o incluso actriz. Tres profesiones respetables. Pero sí deberíamos exigir transparencia, pocos misterios e información precisa. Es extraño que en 2016 aún ciertos medios, aunque sea la Wikipedia, duden de la fecha de nacimiento de la primera dama. Realmente es de risa. En Cataluña ya tenemos suficientes misterios para encima generar más.