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Los becarios de Podemos

Carles Enric
5 min

Si esto fuera Gran Hermano de TeleCinco y nosotros su presentadora, Mercedes Milá, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que lo de Podemos en el escenario político español es un 'experimento sociológico'. Aunque con tanto espectáculo, bebé en brazos incluido, ya no tengo tan claro si serían un 'ratoncito' en la primera lista de expulsados o uno de aquellos personajes curiosos ligados siempre a la casa.

Sorprende que Podemos explique que son unos luchadores por los derechos de todos los ciudadanos afligidos y violentados en nuestra sociedad cuando en su pasado sólo han defendido su pasillo, su plaza, su grupo, su sumisión

Conociendo sus orígenes en los pasillos universitarios creo que son sedentarios. Gente de casa, gente de casa muy suya. Algo en oposición frontal a su supuesta base revolucionaria. Todo aquel que haya pasado por las universidades españolas, incluyo por cierto a Puigdemont aunque en su caso fuera por el bar, sabe que siempre había unos estudiantes muy poco proclives a la discusión. Unos amigos de los pasillos de los profesores. Personas pululando entre despacho y despacho. Un trabajo respetable, claro esta, que curiosamente era casi siempre recompensado con una plaza basada en la endogamia.

La mayoría empezaban de becarios. Nadie negará que sus expedientes era buenos. Desde ese primer departamento ascendían en una carrera de becas, estancias, congresos, ayudantes de profesores, hasta llegar a la ansiada plaza de profesor de universidad. Es una carrera para algunos muy digna, para otros, como mi caso, creo que aburrida, monótona, pero ante todo sumisa. Sorprende pues que todo ese grupo de 'sumisos pasilleros', padres de Podemos en las universidades españoles, ahora quieran explicarnos que son unos luchadores por los derechos de todos los ciudadanos afligidos y violentados en nuestra sociedad. Curioso cuando en su pasado sólo han defendido su pasillo, su plaza, su grupo, su sumisión.

Porque, quien ha sido sumiso, en su vida difícilmente cambia de estado. Todos sumamos pasado. El pasado sirve para aprender, para dotarnos de aprendizaje, para mejorar. Jamás debe servir para justificar un presente trufado de falsedades. Nadie en su sano juicio que conozca la esencia de las universidades en España puede creer en una evolución de unos becarios tan extraños. Gente 'pernoctada' en los pasillos para sobrevivir. Gente donde el servilismo era su forma de vida. Gente indiscutiblemente con un buen currículum académico, pero con un cero de conocimiento de la realidad más allá del pasillo.

Los becarios de Podemos están muy bien para un espectáculo. Y la política puede ser muchas cosas excepto un espectáculo

Fue Felipe González uno de los primeros en darse cuenta de que con los becarios de Podemos no podemos contar para tener grandes iniciativas políticas. La política, a pesar de todo, es un lugar para servir, no para servirse. Un lugar para enseñar, no para aprender. Uno aprende en la vida y, cuando esta preparado, se dedica a la política. No va a la política para aprender de la vida. Porque, al final, las notas, los buenos expedientes académicos son importantes, pero las decisiones en la vida se basan en la experiencia. Y sumar colas, contar noches en pasillos, conversaciones peloteras con profesores no parece el mejor camino para gobernar. Los becarios de Podemos están muy bien para un espectáculo. Y la política puede ser muchas cosas excepto un espectáculo.

Al final, tanto licenciado en este país para tan pocos resultados. Confundió un concepto, en su momento, Felipe González. Dar un título a cada español no era aumentar el nivel cultural del país. Quizás sí en las estadísticas de los organismos internacionales. Pero en la realidad la educación no es solamente tener un título. Aunque como, por cierto decíamos con Puigdemont, peor es aparentar tener un título que no se tiene. Y por activa o pasiva ni un bachiller debe dirigir un país por su nula capacidad de aprendizaje, ni un becario de universidad española debe hacerlo por su escasa capacidad de crítica y conocimiento de la vida más allá de un pasillo. Los becarios de Podemos creen que esto es otra beca --con renovación cada cuatro años-- en su expediente. En su currículum vitae citarán su acta de diputado como continuación de su formación. Critican un sistema del que viven cómodamente hace años. Y ellos no tienen puertas giratorias, porque siempre han girado en torno a la misma, una endogamia de pasillo.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.