Y llegó la violencia...

Carles Enric
3 min

"Los radicales siempre caminan al son de las derrotas". Quizás esta frase, que bien podría haber escrito algún filósofo, resume la situación del independentismo radical actual. Con sus líderes en la cárcel, sus referencias políticas vagando por el mundo, sus manifestaciones silenciadas y su orgullo, si alguna vez lo tuvieron, herido de muerte, solo la violencia puede ofrecerles un consuelo.

Escribimos hace unos meses, y no saben lo que fastidia que se cumpla, que el próximo y lógico estadio de la deriva del independentismo radical sería la violencia física. Hasta la fecha, la violencia verbal, y alguna dirigida como la de la Consejería de Economía, contenían las heces de las iras de los radicales. Les daba ese sorbete de odio intrínseco necesario para su adrenalina atrofiada como hijos de papá o como funcionarios al trote de un horario. En el procés no sólo ha habido odio, sino, sobre todo, mucha frustración personal.

También pronosticamos, y esperamos no equivocarnos, que la violencia será puntual y reducida. Estamos seguramente, a los pies de la investidura recurrida del martes, en el momento más álgido de los últimos cuatro meses. Todo ha cambiado aunque todo parece seguir igual. Menos calles y más odio supurando entre la ira de los no elegidos. Escribo no elegidos porque sólo con una mirada rápida uno puede constatar que los mismos que llevaron al desastre del 1-O son los que ahora comandan la nueva rebelión.

Lo más triste de Cataluña es que llega la violencia y, algunos, desde su candidez, desde su frustración, desde su salario público, siguen viendo sonrisas donde sólo hay odio

Detrás, como siempre, un ejército de personas --1,5 ó 2 millones-- que nunca podrán llegar a disfrutar de esa posición social privilegiada. Son simplemente soldados serviles al poder feudal. Están para ser mandados, para cumplir órdenes, pero nunca para pensar. Lo más triste de Cataluña es que llega la violencia y, algunos, desde su candidez, desde su frustración, desde su salario público, siguen viendo sonrisas donde sólo hay odio.

Confiemos en que, como una tormenta de verano, la violencia llegue para no quedarse. Aunque en esta Cataluña actual hacer previsiones es muy complicado. Quizás por eso lo mejor es acabar con música. Recuerdo al gran Leonard Cohen con su: First we take Manhattan, then we take Berlin. Con tristeza, el independentismo lo ha ido transformando en un "primero violamos la ley, y luego a las personas".

Artículos anteriores
¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información