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La prensa en Cataluña

Carles Enric
5 min

Que nadie se espante, no es mi idea dar una lección a una profesión como el periodismo. Soy aún de los que distingue información y opinión en un medio de comunicación. Aunque se haga extraño para algunos, mi función siempre ha sido opinar. Mejor o peor, pero puedo escribir lo que me dé la gana y/o piense. Informar lo dejo a los periodistas. Tristemente, pero veo que en los últimos años muchos periodistas se han dedicado a opinar más que a informar. Peor todavía, en muchos casos más a adoctrinar que incluso a opinar. Lo cual dice muy poco de algunos. Curiosamente, sobre todo en los medios más subvencionados.

En los últimos años muchos periodistas se han dedicado a opinar más que a informar, más a adoctrinar que incluso a opinar, y curiosamente sobre todo en los medios más subvencionados

Ciertamente, todo este confuso procés ha servido para confirmar que algunos medios digitales, entre ellos este que está leyendo, han diferenciado claramente una cosa y otra. Un valor añadido en mano de pocas cabeceras. Gran diferencia con los medios, digamos, tradicionales, como por ejemplo La Vanguardia o El Periódico. Más dedicados a arrimar sus páginas al sol que más calienta. El sol, no lo olviden, es siempre el dinero de las subvenciones. Dinero sagrado y dinero de todos. Capítulo aparte merecen medios como Ara, El Punt Avui o algunos digitales cuya única razón de ser ha sido, es y será la prostitución a la subvención. Con honrosas excepciones, no verán allí periodistas, sino simplemente esbirros de la pluma pagada.

Centrándonos en La Vanguardia y El Periódico, otrora medios de referencia, observamos con horror su pleitesía, incluso sumisión, total al poder. Porque una cosa es opinar o tener una línea editorial, y otra bien diferente es mentir sobre lo que sucede. Nadie discutirá a estas alturas que muchas opiniones pueden ser además de interesantes, muy interesadas. Pero, de ahí a prostituir la realidad para manipular a la gente, hay una gran distancia. Algunos siempre hemos dicho que la población en Cataluña es suficientemente inteligente como para poder interpretar datos. El problema es cuando los datos son falsos. O simplemente no se informa sobre ellos: ¿"Procés del poble"?, ¿millones en las calles?, ¿editorial conjunto?

En consecuencia, tampoco debemos callarnos ante la inmoralidad de medios como La Vanguardia o El Periódico

Los medios de comunicación en España, y en particular en Cataluña, han sido cómplices de esta situación. Como bien se ha dicho en diversas ocasiones, muchos de los editores aún viven en el tardo franquismo. Bueno, algunos, con mirada perdida, directamente aún en el franquismo. Son incapaces de entender que la sociedad ha evolucionado. Incapaces de entender cuál debe ser la función de un diario, y cuál debe ser la función de un órgano de propaganda. Podemos criticar desde esta columna con firmeza el suicidio 'intelectual' de Artur Mas en su viaje a Ítaca para salvar su vida. En consecuencia, tampoco debemos callarnos ante la inmoralidad de medios como La Vanguardia o El Periódico.

Creemos que el procés significará el fin de muchas cosas. A este paso, a ciencia cierta, aún no lo sabemos, ni lo sabremos en meses. Pero ojalá confirmemos que el procés --algo bueno deberá tener-- signifique el fin de una forma de 'informar', de hacer pseudo periodismo, no solo perjudicial para los medios subvencionados, sino para la sociedad en conjunto. La prensa debe informar antes que opinar. Y estos meses, estos años, no solo no han informado, sino se han dedicado a mentir vilmente. Franco murió hace más de 40 años, pero esas formas de hacer periodismo siguen vivas en muchas redacciones.

Ahora ya puede hacer algún director cartitas y editoriales vomitivos de arrepentimiento, pero el mal está hecho. ¿Dicen que estamos presionados? ¡Pero qué coño se piensan que es ser director de un diario o un medio de comunicación! Aquí, la manipulación de la sociedad catalana, llamemos a las cosas por su nombre, no sólo ha sido cosa de unos políticos temerosos a acabar en la cárcel por sus robos. También ha sido gracias a unos medios cómplices en sus silencios, en sus mentiras y en su arrodillamiento ante las piernas abiertas de cualquier subvención. La prensa en Cataluña es tan culpable como esos políticos. E incluso, en algunos casos puntuales, tan corruptos o más que ellos.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.