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La 'gota catalana'

Carles Enric
4 min

Alguna vez ya hemos escrito sobre la gota malaya, aquella forma de tortura oriental donde un reo colocado en decúbito supino recibía una gota de agua fría en la frente cada ciertos segundos. La erosión, el daño muscular, es lento. La locura, la sensación de impotencia, casi inmediata. En Cataluña, recordemos, según los grandes investigadores del sistema, cuna de Colón, según sollozan del Cid, también, cómo no, de Cervantes e imagino que, en breve, de William Shakespeare e incluso hasta de los Simpson, Bart el primero, tenemos nuestra versión de esa tortura, la 'gota catalana'.

El procés está muerto hace meses pero, aún muerto, hará daño, mucho daño

Aquí la tortura, la gota sobre la frente, no es privada. Es una tortura pública a través del goteo de los medios de información del sistema. Un agua pagada por todos y, aunque no lo crean, dañina para todos. Dígamos primero lo que se debe decir: el procés está muerto hace meses. Sentenciado desde el inicio por la simple estadística. Fue asesinado por algo tan simple como la democracia, votar. Sí, esa palabra que algunos 'rufianes' colocan en su boca como forma extraña de léxico extraviado en una mente dividida entre el cielo, la tierra y un vertedero con aromas de Montserrat.

Pero, aún muerto, hará daño, mucho daño. Empezó lastimando a aquellos que no creíamos en su 'transversavilidad'. Fuimos tildados con todos los adjetivos habidos en ese vocabulario vulgar de los que se creen en posesión de la única verdad. Dispararon a los que no nos dejamos llevar por la mentira, tan suciamente explicada e hilvanada. A su manera, lanzaban 'razias' diarias de ira y odio. Pero los hechos, los datos, la gente, los sentimientos no cambian de un día para otro sin una manipulación vil. Y las semanas, los meses, han ido transformando una realidad ficticia en una bien real.

Ahora es fácil escribir ciertas palabras. Quizás antes no lo fue. Ahora el agua de la tortura ya no cae sobre aquellos opositores --dura palabra en un país democrático-- al sistema. La gota catalana tortura al supuestamente afligido, pero también al hacedor del mal. Gestionar el nuevo escenario será un gran problema para los hechiceros de esa Cataluña mística. Siempre escribimos que el gran objetivo de Mas no era la independencia sino la perdurabilidad en su cargo. Su objetivo siempre fue destronar a ERC.

Mas ha girado el barco hace meses. Su objetivo no es Ítaca, su objetivo es más simple: es ERC

El tiempo da la razón. Girona ha sido el primer escenario de esa nueva forma de tortura. Ahora los opositores a ese régimen familiar catalán, llamado Convergència, no somos aquellos que nos oponemos a la independencia. Mas ha girado el barco hace meses. Su objetivo no es Ítaca, su objetivo es más simple: es ERC. Y, claro, un partido que creyó en el camino desde su ausencia de la realidad terrenal será engullido y enviado al ostracismo que siempre había tenido en democracia. Será su tortura. Las gotas malayas matan, las gotas catalanas hacen sufrir. Con el procés muerto, algunos hemos pasado el testigo.

Lástima que la ignorancia del pueblo, 'el poble', siga dándole alas a quien quizás sí debió desaparecer en el procés. ERC tuvo la oportunidad de liquidarlo y, cegada por su sueño onírico, no sólo le permitió gobernar sino, peor aún, le ha permitido volver. Ahora con renovada fuerza, sobretodo mediática, les llevará firmemente a esa posición de decúbito supino tan añorada por Oriol Junqueras y los suyos. Por suerte, no todo serán lagrimas. A unos les queda París para los amores; a nosotros, Gabriel Rufián para las sonrisas.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.