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La Cataluña silenciosa duele

Carles Enric
5 min

No sabía bien bien qué título poner a la columna de hoy. Aún estoy colapsado por el debate --¿debate?-- de los líderes catalanes en 8TV. Tanto por los políticos como por los tres periodistas allí presentes. Digo tres con propiedad, Josep Cuní, Màrius Carol y Jordi Basté. Sinceramente, aún desconozco la función del cuarto personaje, Pilar Rahola. Como diría aquella canción de Burning, versionada más tarde por Loquillo, "¿qué hace una chica como tú en un sitio como este".

A ninguno se le ocurrió preguntar al candidato Gabriel Rufián sobre su supuesto cobro indebido del paro

En fin, 'la Pilar Rahola' --sí, siempre con artículo previo-- no es más que una guindilla de color en el patio 'intelectual' catalán. Por cierto, nuestro patio. El patio de todos. Un lugar donde el dolor es intenso. Siete candidatos: Jorge Fernández Díaz (PPC), Carme Chacón (PSC), Joan Carles Girauta (C's), Francesc Homs (Democràcia i Llibertat), Josep Antoni Duran i Lleida (Unió), Gabriel Rufián (ERC) y Xavier Domènech (En Comú Podem). Más tres periodistas supuestamente pata negra del país. Pues a ninguno, reitero a ninguno, se le ocurrió preguntar al candidato Gabriel Rufián sobre su supuesto cobro indebido del paro.

¿Quizás un pacto de silencio? ¿Quizás otro momento Jordi Pujol? Ya saben, todos lo sabían --yo no-- pero nadie lo decía. ¿Quizás todos tengan porquería de esconder? Por ejemplo, esos créditos, dicen las malas lenguas, concedidos por Jordi Pujol Ferrusola, o quizás todo es más sencillo. Estamos ante unos políticos y periodistas indignos del país, indignos de ser llamados catalanes, indignos de ver un euro público. Gente impresentable, todos y cada uno de los diez allí presentes. Gente que le importa un huevo que "uno de los suyos" mienta vilmente al "poble". Gente solo preocupada de mantener su status con dinero de todos. Indignos, los indignos de siempre, e indignos, los que se creen ahora dignos. Ninguno habló. Ninguno preguntó. Ninguno tuvo la curiosidad. Y, cuando en un país no se habla, bien puede ser por miedo --como mucho ciudadano de a pie-- o peor, como parece, puede ser por un silencio cómplice.

Su nueva explicación tampoco es muy coherente: "Me dieron a elegir y elegí no seguir con la empresa, sino con la política". En mi pueblo es una baja voluntaria

Nadie preguntó y este jueves libremente el señor Gabriel Rufián ha desmentido lo dicho en su entrevista en La Vanguardia: "No me fui, fui despedido". Algo que, por cierto, ya avanzamos el lunes como hipótesis más probable. Sinceramente, pocas luces para un caso menor para un ciudadano cualquiera, pero no en manos de un político. Por cierto, su nueva explicación tampoco es muy coherente: "Me dieron a elegir y elegí no seguir con la empresa, sino con la política". En mi pueblo es una baja voluntaria. Pero aquí, con un par, lo decimos y todos callan. Total, ahora es un líder de ERC. ¡Gabriel sí decidió irse! Mientras la empresa, supongo que en este caso sí por miedo, callada... Ya saben, algo típico del oasis catalán de miedo y silencio.

A veces, parecemos olvidar que los políticos no sólo deben ser honrados sino parecerlos. Dar versiones diferentes --día sí, día no-- confirma que no somos un país ni serio, ni ético. Cataluña duele. Pero Cataluña no duele sólo por sus ciudadanos honrados --una mayoría-- o por su "poble". Duele por esos políticos, de una banda u otra, protegidos en su silencio. Pero también duele por esos periodistas, bañados en dinero público, incapaces de ejercer con dignidad una profesión que algún día y en muchos países sí es digna. Cataluña duele por esas ganas de pedir explicaciones fuera que nunca pedimos dentro. Duele por tanta falsedad, tanta hipocresía, tanto intelectual de poca monta, tanta gentuza viviendo del dinero público.

Cataluña duele por miedo, pero en el debate quedó también claro que por silencio. Si España hay que regenerarla, sinceramente, se me escapa qué hay que hacer con nuestra Cataluña. Los catalanes no merecemos este espectáculo. Los que hay y los que vienen sólo quieren silencio... señores lectores, callados según parece se vive mejor. En fin, rememorando a esos patriotas del bolsillo lleno, quizás algún día Cataluña sí debería ser libre. Pero libre de verdad, libre de políticos y periodistas cobardes, silenciosos. Libres de alimañas de despensa esperando su queso. Títeres de una mala noche televisiva.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.