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La cada vez más aburrida política catalana

Carles Enric
6 min

La política catalana se ha vuelto aburrida, muy aburrida. Desde la llegada de Puigdemont a la presidencia de la Generalitat, la vulgaridad e incluso, en cierta medida, la hilaridad han sustituido cualquier forma inteligente de vida política. El aburrimiento, como saben, se genera principalmente por la falta de empatía de los personajes. Tipos aburridos que sólo hablan de su 'micro tema'. Y nadie duda de que la mayoría de actores de la política catalana actual son así. La empatía es una virtud escondida bajo 'sus mínimos'.

Desde la llegada de Puigdemont a la presidencia de la Generalitat, la vulgaridad e incluso, en cierta medida, la hilaridad han sustituido cualquier forma inteligente de vida política

Aunque algunos 'juglares' se empeñen en decir lo contrario, son lo que son. Personas aburridas con una vida monótona y un currículum indecente. Sin más acicate que beber --diríamos mamar, pero alguien podría ser muy suspicaz-- del dinero público. Su pasado ha sido vulgar, por muchas historias narradas, que no vividas. Muchos años sabáticos a costa del erario público, o peor, mucho emprendimiento imaginativo. Su futuro por tanto es... ciertamente aún más aburrido. Pasarán a la historia como lo que son. Elementos nacidos al albor de una época de crisis. Personajes sin más ocupación que transitar por la vida pública hasta ser expulsados por su negligencia. Incluso alguno reducido al olvido mientras gobiernan, bien por su ineficacia, bien por la sombra de su pasado.

Ya ven, hasta el fantasma --en sentido literal-- de Artur Mas participa en casi más actos que el president Puigdemont. Sólo preocupados por ocupar el poder desde que han nacido, son incapaces de gestionarlo con orden. Pero, obviamente, no solo pienso en Puigdemont --no sé si les pasa, pero yo nunca recuerdo su nombre-- sino también en la 'chica' del edificio de enfrente, Ada Colau. Y digo 'chica' sin ánimo peyorativo. No en vano, por sus actuaciones e indolencia, parece más una adolescente. Con añitos ya. Estilo malcriada sin más experiencia de vida que un gemido nocturno en cualquier coche de Montjuïc.

¿Alguno de ustedes puede imaginarlos disponiendo de un mínimo sentido de la ironía? Ya no pido humor inglés a los máximos políticos catalanes, pero al menos un poco de conexión con los ciudadanos. Puigdemont siempre con esa mirada perdida. De tipo que aún no se cree dónde esta. Siempre pendiente de la sombra de Artur Mas en su retaguardia. Supongo que confirma sus limitaciones cada vez que cierra su despacho.

¿Y Colau? Qué decir de Colau. Alguien que es capaz de imitar a la abeja Maya en medio de las calles de Barcelona merece el respeto que merece

¿Y Colau? Qué decir de Colau. Alguien que es capaz de imitar a la abeja Maya en medio de las calles de Barcelona merece el respeto que merece. Ojo, y a mí de crío me encantaba la abeja Maya. En fin, unos personajes mediocres para generar una política infame, la no política. Somos un país privilegiado, pero no tanto como para vivir sin política. Hubo un tiempo en que Barcelona era la ciudad de los prodigios. Una ciudad adonde todo el mundo quería venir. La ciudad de referencia en Europa. Quién no recuerda a Cataluña hace unos años. Un orgullo, una referencia. La potencia económica de España. Gracias a personajes como los citados Barcelona se descalabra por momentos. Cataluña, por desgracia, ni enciende el motor. Ya no es ni la segunda, ni la tercera, ni casi la cuarta Comunidad de España.

Hace meses decíamos que necesitaremos meses y años para volver a situar a Cataluña en el lugar que merece tras el desastre de estos años de deriva a Ítaca. Viendo lo de Barcelona y Colau aún será peor. Las regiones, como Cataluña, compiten en escenarios cerrados. Las ciudades como Barcelona compiten en una jungla mundial abierta. La competencia de ciudades es brutal. Y para competir, como en la vida misma, hace falta buenos políticos, buenos gestores. Gente ridícula como la 'abeja Maya' tienen mejor ubicación en los dibujos animados de los años 80 que en un mundo competitivo.

Es sano que cualquiera pueda dirigir un país. Pero en España es un drama. Y tenemos lo que una mayoría ha votado. Luego lloraremos cuando veamos que el camino no tiene vuelta atrás. Mientras, eso sí, una nueva generación de amigos y amigotes de Puigdemont y Colau estarán cobrando dinero público. Porque, al final, no se engañen, esto va de algo tan tonto y elemental como chupar de la teta pública. Dicho aquí ya sin tapujos. Algo sencillo pero también algo aburrido para aquellos que creemos que la política real debe ser algo más que mamar.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.