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Junqueras en una mentira

Carles Enric
5 min

Para crecer debemos automentirnos. Sí, a nosotros mismos. Pero el gran problema surge cuando nos dejemos engañar por esas mismas mentiras. Vamos, vivir en base a esa mentira. Todos hemos sido niños. Todos hemos llegado a una edad donde descubríamos, a nuestro pesar, que los Reyes Magos no existían. Sabíamos que debíamos aceptar esa supuesta 'mentira' de los mayores para demostrar que habíamos crecido. Con hermanos pequeños eramos aún más cómplices de esa mentira. Con los años replicamos el modelo a nuestros hijos. Somos conscientes de la mentira, pero también que es una forma de crecer, de madurar.

La política catalana ha sido como esa gran mentira de Reyes Magos. Algunos, los más incautos, han caído sin conocimiento, y ahora llegan las desilusiones

La política catalana ha sido como esa gran mentira de Reyes Magos. Algunos, los más incautos, han caído sin conocimiento, y ahora llegan las desilusiones. Pero en ese grupo no están la mayoría de políticos independentistas. Ellos sabían de la mentira desde su inicio pero jugaban con la inocencia de una parte del electorado. Pero ha llegado un día donde hasta el 'pata negra independentista' Oriol Junqueras se ha quitado el traje de Rey Mago: "La independencia de Cataluña no será fruto de una decisión unilateral". Dicho esta semana en el mismo micrófono donde, meses atrás, lagrimoso decía: "Por favor, hagamos la independencia ya".

Junqueras 'parece' que ha cambiado de opinión. Podríamos decir incluso que literalmente ha traicionado a sus votantes. Un cambio cobarde. Un cambio de la ignorancia. Recordemos que el peor cambio es siempre el producido por la ignorancia. Aún más, no hay peor cambio que aquel pedido por quien nunca cambia. Y la verdad, Oriol --vamos a tutearle porque ni ese respeto merece-- ha convertido la complejidad de la gestión en el poder de la mediocridad. Los problemas complejos siempre tienen una solución sencilla. En una Cataluña regida por mediocres no sólo no será sencilla, sino que la complicarán día a día.

El problema de vivir en una mentira es que al final puedes llegar a creerla. Y en Cataluña todo empezó por mentir en las cifras de manifestaciones. Más tarde siguió con mentiras en las cifras económicas, en las relaciones en la Unión Europea, en la internacionalización del procés. Mientras algunos 'niños' se ilusionaban --recuerden el helado para todos--, otros abrían sus bolsillos para trincar dinero público. Porque al final la gran mentira no es el procés en sí, sino la cantidad de gente que se ha beneficiado de esa mentira bien para mantener su puesto de trabajo, o bien para lograr uno nuevo con un 'supuestamente honorable' sueldo.

Junqueras confirma que ha mentido a los catalanes. Debería simplemente dimitir por mentiroso

Y una vez en ese puesto --digánselo a Junqueras como gran paradigma-- ¿qué sentido tiene mantener la mentira abierta? ¿Por qué no les explicamos a los niños quiénes son los reyes? Ellos ya están colocados, y han vivido de la mentira. Han explotado la mentira hasta llevarles a ese lugar que deseaban. Y ese lugar cada día más claro no era Ítaca; era más bien un lugar donde guardar sus dineros para vivir sus miserables años mejor. Sí, porque no se engañen, alguien con dignidad --cosa que adolece Junqueras o incluso Puigdemont-- antes de decir ciertas cosas deberían reflexionar sobre su ética.

Junqueras confirma que ha mentido a los catalanes. Aquí todos, unos y otros. El que empezó haciendo programas de televisión en TV3 debería simplemente dimitir por mentiroso. Aunque ni la ética, ni la estética, están en su agenda. Su gran problema es que, como cualquier mentiroso, quizás le interese apostar más alto para ver si 'trinca' más dinero. Aunque la CUP no parecen tan 'transversales' en estos temas. La vida política catalana es una mentira. Se miente mientras se abre el bolsillo. Y Junqueras ya ha abierto su butxaca. Veremos, en los próximos meses, hasta dónde quiere llenarla. También cómo quiere hacerlo...

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.