Joaquim Torra: ¿y ahora qué?

Carles Enric
5 min

He dudado sobre si escribir sobre los tuits del nuevo personaje de la política catalana. Creo que, en todo caso, no podría aportar nada. Sobre las subvenciones recibidas por su editorial, A Contra Vent SL, podríamos decir unipersonal, tampoco podría escribir algo no imaginable. Es triste pero en la Cataluña actual no es nada extraño que ciertos personajes de las familias hayan vivido arrastrados en el fangal del dinero público. Los méritos y el esfuerzo han desaparecido hace tiempo de los currículos de los políticos catalanes.

Alguno podría remarcar, no duden que lo harán, sus ya casi famosos 20 años en la aseguradora Winterthur. Entre nosotros, más que una historia de mérito es claramente una historia de decadencia. Tal que, cuando se alejó de sus mentores en Barcelona --qué grande es la familia--, apenas duró el tiempo de un futbolista de regional en un equipo de primera: año y pocos meses. Al final ya sabemos que algunos supuestos héroes catalanes no pasan de la función de porteros con idiomas cuando salen de nuestras fronteras.

Sobre su chiringuito editorial, un pequeño inciso. Sólo en este listado de 2010, ya encontrarán nueve subvenciones de unos 1.800 euros cada una. Los que nos hemos ganado la vida en ese mundo noble no hemos visto al tipo jamás en una Feria de Frankfurt, Londres o Abu Dhabi. Supongo que sí debía estar presente en la Setmana del Llibre en Català; cómo no, en los picapica. A diferencia de esos amateurs, algunos estamos para trabajar, no para ir trabajando al personal. Que al final esa parece su profesión. Para hacerse una idea, con esa cantidad subvencionada pagas la impresión de un libro, prácticamente todos los títulos de ese año. Luego colocas cuatro a amigos e instituciones y tienes la vida montada. Y, con todo el respeto, eso no es un editor, es un chanchullero del dinero público.

Pero todo eso no es importante ahora. Total, algunos ya sabemos que todos esos personajes no son nadie fuera de Cataluña. No han tenido un pasado digno y, peor aún, no han sido capaces de vivir sin estar a la sombra de una familia o un dinero público. La pregunta es: Joaquim Torra, ¿y ahora qué? Ahora que ya no eres el que pide limosna sino el que debe darla a tus amigos. Ahora debes devolver todo lo que te han dado estos años. Ahora ya no irás teléfono en mano, carta en mano, pidiendo dinero público sino que deberás gestionarlo. ¿Ahora qué?, me pregunto. ¿Sabrás hablar solo sin ese hedor en la oreja que dirija tus palabras? Ciertamente, lo dudo.

Y, saben, al final, quien no vale no vale. Y alguien cuya vida ha sido una sombra de una familia, una sombra de su propia persona. Alguien cuyo fin ha sido mendigar un dinero público, un cargo, no parece la persona más adecuada para mandar la que un día fue la primera economía de España. Quien nació servil, pero confortado, nunca se ha esforzado por nada. Y disponer de alguien cuyo máximo fin ha sido picar una puerta sabiendo que siempre alguien le tendería una mano parece alejado de la máxima de un catalán eficiente. El trabajo, el esfuerzo, quedan lejos de la historia vivida por Joaquim Torra. La degradación de Cataluña que algunos creían que había llegado a su cúspide con Puigdemont todavía no ha empezado de verdad hasta que Torra se confirme como presidente.

Quizás sería bueno que ambos, Joaquim Torra y Carles Puigdemont, recuerden aquellas conversaciones de principios de los 90 cuando el ya expresidente simplemente hacía crónicas locales de tercera en Blanes. Con los amos, si pasas de la línea roja, vuelves al pueblo, vuelves a la casilla de salida. Tanta familia, tantos favores debidos, tan poca personalidad al frente. Por desgracia, seamos sinceros, ahora mismo, hay pocas, muy pocas, perspectivas de algo positivo para Cataluña con personajes tan denigrantes al frente.

Artículos anteriores
¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información