La familia de la 'conselllera' Borràs, los perseguidos por la España franquista

Carles Enric
6 min

Todos somos conscientes de que los catalanes, incluso los independentistas, fueron perseguidos hasta la extenuación en el período franquista en Cataluña. Escuchando sus historias, sus odios, su lamentos, no dudamos que tras perder la guerra civil fueron postrados al olvido de la sociedad hasta la muerte del dictador. Cualquier persona aterrizada en la Cataluña actual de la propaganda de TV3, Catalunya Ràdio, Rac1 y los medios digitales afines tendría esa opinión.

Hasta la consellera Laura Borràs dice desde su nuevo atril "no quiero eliminar el castellano, pero es una lengua de imposición". Impuesta, cómo no, por los conquistadores contra la voluntad de nuestros antepasados, los valientes catalanes. Los Pepets, los Quim o los Cesc. Esos que lucharon, sufrieron, incluso fueron al monte, y hasta, en algún sueño onírico, perdieron sus vidas contra el dragón hispano de larga cola y lengua viperina ardiente.

Algunos siempre hemos creído que la realidad y la majadería van en Cataluña de la mano. Y, en resumen, para no alargar la lectura, debemos decir que quienes han vivido como reyes lo hicieron antes de Franco, con Franco y ahora con la Generalitat. Son como un pueblo elegido. Unas familias que se reparten el poder y que nunca han perdido el control del territorio. Entre ellos se juntan, y entre ellos forman una red de poder traspasada de nietos a padres, y de padres a hijos. Antes bajo una estructura feudal, ahora con el apoyo de los medios de propaganda afines.

La historia de Laura Borràs es un buen ejemplo. Hija de un médico prestigioso de Barcelona, de esos que estudió en los años 50 --imaginen, después de la guerra no todos tenían acceso a los estudios--, fue a casarse con otro médico, en este caso hijo y nieto de médicos. Para más señas, burgueses poseedores de la casa modernista Casadesús i Botet en Igualada. Siempre parte de las fuerzas vivas de principios del siglo pasado: el médico, el cura y el sargento de la Guardia Civil. Nunca alejados del poder fáctico. La vida de esas familias en la época franquista no fue la del Somorrostro o cualquier barrio del denominado cinturón rojo de Barcelona. Nunca emigraron ni nunca pasaron penurias mientras la mitad del país moría de hambre.

Pero no crean que era por el hecho de ser catalanes. Otros catalanes, algunos de esos de ocho o más apellidos catalanes, sufrieron las penurias, el destierro, el hambre, la falta de formación en esos duros años. Esos otros catalanes no mandaban antes de Franco, ni con Franco, ni después de Franco. Son los catalanes ausentes que nunca han podido ser, en toda la historia, más que catalanes de segunda. Aquellos que miraban desde detrás de la puerta mientras los señores feudales catalanes franquistas reían, bailaban y disfrutaban de manjares inaccesibles para su familia.

Han montado un sistema que aprovecha cualquier período de la historia para perpetuarse en el poder. Los hijos enviados a colegios de pago, en este caso la hija de la consellera al Virolai --de lo más selecto de Barcelona--, no a un instituto público --lo cuál es lícito--. Más sorprende es que introduzcan en el sistema de todos a sus cachorros para que sepan cómo debe vivirse desde la tierna niñez.

Convierten en genio al heredero. La hija de la consellera, una booktuber con poco más de 2000 seguidores --la booktuber más importante en España supera los 300.000 y otros tantos los 50.000-- fue la elegida para un viaje a Nueva York como representación de Cataluña en la adolescencia. Es fácil encontrar la historia. No hubo medio que no hablara del tema. Un triunfo del trabajo y el esfuerzo.

Antes, apenas pasados los 10 años, en 2011, ya colaboró con La Tribu de Catalunya Ràdio. Después tuvo un espacio propio en el portal Clicka't de Catalunya Ràdio. En 2013 salió en el especial Sant Jordi de TV3. Fue el rostro joven de una de las últimas ediciones de la Setmana del Llibre en Català. Todo eso sin haber superado la mayoría de edad. Algo sólo posible por formar parte de un sistema de castas, donde los elegidos no lo son por sus facultades sino por sus familias.

Laura Borràs, la consellera, es un clásico en la historia del mundo: vivir, nunca mejor dicho, del cuento. Muchos catalanes, incluso los de ocho ó 16 apellidos catalanes, nunca han tenido esa oportunidad. Porque, aunque algunos no lo crean, Cataluña no sólo está dividida entre independentistas o no. También lo está entre catalanes feudales y catalanes humildes. Aquellos que ven con sorpresa que el futuro de Cataluña no es para todos, sino simplemente para mantener a unas familias en el poder cien años o más. Y anteayer fueron monárquicos, ayer franquistas y mañana independentistas. Todo, no por ideas, sino por poder.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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