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¿Es un fraude la Generalitat?

Carles Enric
6 min

El pasado fin de semana fui a ver la película 'La gran apuesta', de Adam McKay. El film narra el origen de la crisis provocada por las hipotecas 'subprime', también conocidas como basura. En el mundo real, hace años, nadie dudaba de la solvencia del sistema hipotecario. A nadie se le ocurría 'apostar en corto' (ya saben, buscar beneficio cuando se deprecia el valor de una acción o activo) contra el mercado hipotecario. El argumento era sencillo: "Era solvente. Nunca había pasado. Todo el mundo pagaba su casa".

Igual que en Wall Street, 'apostar en corto' contra la Generalitat era impensable... ¿o no? ¿Puede algún jugador apostar en corto contra la Generalitat para obtener beneficio?

Tampoco nadie en Cataluña con un mínimo de 'supuesta' sensatez podría dudar hace años de la solvencia de la Generalitat. Una institución de todos. Gestora del dinero público. Amante de los pocos riesgos. Igual que en Wall Street, 'apostar en corto' contra la Generalitat era impensable... ¿o no? ¿Puede algún jugador apostar en corto contra la Generalitat para obtener beneficio? Es factible que alguna gente, bien conocedora del sistema y de sus limitaciones, se este beneficiando de la falta de liquidez de la institución.

Habría diversas formas para jugar en corto contra una institución pública, como la Generalitat de Cataluña. Una, comprando su deuda. A peor coyuntura, mayor rendimiento. Otra, más sencilla, anticipar los pagos de la institución deudora descontando a los legítimos cobradores un porcentaje elevado. Finalmente, una tercera más delictiva: inflar cualquier pago público para directamente aumentar el rendimiento invertido. Mirando las noticias, todos estos casos se están dando en la Generalitat de Cataluña. Pero, ¿los beneficiarios son fraudulentos o estúpidos?

La línea entre el fraude y la estupidez es siempre estrecha. Podríamos citar la buena fe, la ignorancia o incluso la manipulación. Todos podemos recordar, hace unos años, a un buen número de catalanes comprando Bonos de la Generalitat a unos tipos de interés muy elevados. La mayoría respondían a un afán patriótico con cierto riesgo. Otros, comprando grandes cantidades con información privilegiada. Sabedores, a priori, que en última instancia el Estado respondería, como así fue. Estos eran algo más que patriotas.

Quizás a pocos les suene Michael Curry, protagonista real de 'La gran apuesta'. Él, con la observación y sus cálculos, intuyó el desplome del sistema hipotecario. Demasiada codicia para un mercado limitado. Porque los mercados no son lo que pensamos, queremos o alteramos, sino lo que sus activos marcan. Y la realidad era que el sistema hipotecario americano era dudoso. De la noche a la mañana grandes bancos como Lehman Brothers quebraron. Una entidad con más del doble activos 'teóricos' (500.000 millones) que el PIB completo de Cataluña (200.000 millones). Mientras algunos 'jugando en corto' se forraron. Otros, los estúpidos, simplemente perdieron todo. Para lograr un beneficio es siempre necesario que alguien tenga una pérdida. Y, cuando hay una pérdida, es siempre probable haya un beneficiado.

Unos pocos se forran con la Generalitat. Juegan a corto con la institución y su beneficio será mayor cuanto más convulsa sea la situación. Pero saben que su suerte no estará ligada a la de los estúpidos

El sistema hipotecario, quizás hasta la economía en su conjunto, está montado en base a la codicia de unos y la estupidez de otros. Aunque cueste verlo, la Generalitat también. No es una excepción. Unos mandan, se benefician. Otros simplemente aplauden o no participan. El fraude de las hipotecas es un juego de niños al lado del sistema familiar de la primera institución catalana. Aunque no se equivoquen, pese a ello, Cataluña nunca ha estado en duda. Como, por cierto, tampoco lo estuvo el sistema bancario americano completo.

Cayeron grandes bancos por la codicia de algunos y la estupidez de miles de clientes que confiaron a ojos cerrados en la imposibilidad del impago de las hipotecas. Cataluña, como entidad, no tiene duda. Aunque quizás el sistema montado alrededor de su institución principal, sí. La Generalitat está muy cerca de la bancarrota. Si esto fuera un mercado serio, las posiciones cortas la habrían hecho desaparecer hace años. Pero por suerte, o por desgracia, hay mucho jugador que quiere aprovechar hasta el final su posición corta para beneficiarse del dinero de todos. Unos pocos, unos cientos se forran con ella. Juegan a corto con la institución y su beneficio será mayor cuanto más convulsa sea la situación. Pero saben que su suerte no estará ligada a la de los estúpidos. Como en la película, esos fraudulentos --los Palau, los Pujol...-- acabarán con su dinero en otra parte.

Ya ven, ni en Cataluña es fácil diferenciar el fraude de la estupidez. Algunos llegan al máximo poder sin nunca saber esa distancia. Da igual tener títulos y licenciaturas o no tenerlos para jugar a ciertos juegos. En Cataluña hay fraude, como en otros lugares. Aunque la gran diferencia aquí es que hay mucho estúpido que vive del fraude sin saberlo. Solo si cae la gran institución se darán cuenta de su error. Y seguramente será tarde para todos. Lehman Brothers no dejaba de ser una entidad privada; la Generalitat es de todos, aunque algunos crean es solo suya. 'La gran apuesta', el fraude, solo se neutraliza con información y transparencia. Algo, seamos sinceros, muy alejado a día de hoy de la Generalitat de Cataluña.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.