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Domingo 20: elecciones catalanas

Carles Enric
5 min

Sí, creo no equivocarme en el titular de la columna. Este domingo 20D, en cierta manera o francamente directamente, hay una segunda vuelta de las elecciones catalanas de septiembre. Ahora está, sin duda, en juego el entierro definitivo del procés. Una tercera y/o cuarta posición de ERC y DiL dejaría en una posición muy difícil la votación en la asamblea de la CUP a finales de año.

Rufián es seguramente el peor candidato de la historia de la democracia y Homs es con toda probabilidad el segundo peor

Ambas formaciones lo saben. Habían apostado para estas elecciones, como decíamos en nuestra anterior columna, por reducir el 'nivel' --¿el amigo Gabriel tiene nivel?-- del candidato de ERC. Confiaban en la fidelidad del votante catalanista. Como hemos escrito en diversas ocasiones, un votante que siempre, desde 1980, ha fluctuado entre ERC, CiU y los radicales en un porcentaje aproximado entre el 40% y el 50%. En esa medida creían que sería relativamente sencillo conseguir la primera y segunda plaza. El concepto era ir a la par. Junqueras volvía a suicidar su partido, ERC, por el procés. Con su lógica pensaban que, si no fuera así, ¿cómo iba a votar la CUP a un candidato, Artur Mas, de un partido humillado en esta segunda vuelta?

Pero las últimas encuestas internas han confirmado que el experimento no funciona. Tanto porque Gabriel Rufián es un muy mal candidato --seguramente el peor en la historia de la democracia-- como porque Francesc Homs es con toda probabilidad el segundo peor candidato de la historia, siendo catalán del mundo mundial. Lo cuál no deja solo mal a los personajes descritos sino a todo el procés. Los que llevamos tiempo explicando historias estos meses casi debimos meternos debajo de la mesa al ver el debate entre Duran i Lleida y Homs. Digo debajo de la mesa por no decir peores cosas de Homs en todos estos meses. Sobre Rufián, la verdad y adaptando el vocabulario de Jordi Pujol, "¿qué coño más podemos decir?". Al final, algunos hemos sido hasta demasiado elegantes con semejantes personajes.

Ya sabemos que en Cataluña un buen número de políticos sólo sirven para poner la mano

Con ese panorama negro saltan a la palestra Joan Tardà y hasta Artur Mas al rescate. Raül Romeva sigue desaparecido en sus cosas de Sant Cugat --ya saben, poner la mano para cobrar a final de mes--. Pero, seguramente, y ojalá no nos equivoquemos, ya sea tarde. Uno puede planificar una campaña con finura, con cálculo, con imaginación, con destreza, pero nunca pensando en que todo está hecho. Los victorias sin bajar del autobús, por suerte, son propias de otras épocas. Y la intelectualidad, nivel ínfimo, de los partidos independentistas ha calculado no mal, o muy mal, sino peor. A todo ello, la CUP, al menos, tiene en su moral --digamos asimétrica con la normalidad-- lógica y coherencia. Y eso les dice que, si los partidos independentistas quedan terceros o cuartos, el procés habrá muerto.

Así pues, el domingo deberemos estar pendientes de las votaciones en Cataluña. Si todo va como parece ir, no sólo asistiremos a un desplome brutal de CiU, perdón de CDC, perdón de DiL... o como se llame, sino seguramente también del PSC. Algunos vemos a Carme Chacón de vuelta en Miami --¿la querrán otra vez?--. Aunque lo lógico sería verla dimitiendo esa noche y haciendo una vida normal como cualquier persona cesada en su trabajo. La política está para servir, no para servirse, debemos recordarle. Pero, en fin, ya saben, la señora se quiere tanto que a pesar del varapalo probable irá a Madrid a cobrar cada mes. Ya sabemos que en Cataluña un buen número de políticos sólo sirven para poner la mano. Aunque algunos como Rufián, por citarlo por última vez, no han tenido aún tiempo de aprenderlo.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.