Los diputados catalanes de la vergüenza: Antoni Castellà, el de los 752 euros

Carles Enric
5 min

Estas semanas está sucediendo un hecho extraordinario. Algunos políticos han comenzando a sentir pánico ante la aparición de su verdadero currículum. Todo lo que empezó en Cristina Cifuentes se ha ido trasladando por simpatía a otros grupos, como PSOE y Podemos. Las dimisiones verán que serán en cascada en los próximos días.

En Cataluña, curiosamente, como en otros temas que alguno diría, hemos sido adelantados. Aquí no sólo mintió Carles Puigdemont con su supuesta doble licenciatura que coló --durante 48 horas tras su proclamación-- a los medios de comunicación hasta que desde Crónica Global lo descubrimos. Sino otras como la "psicóloga" Joana Ortega o la propia "abogada" Ada Colau --con un vídeo deleznable en cuanto a la cara que pone--. Quizás hay tantos otros que sólo desde una simple observación parece claro que han mirado a otro lado, cuanto menos, para hinchar su pasado. Eso sí, en Cataluña nadie dimite y, peor aún, casi nadie le da importancia.

Los catalanes, dicen, somos más de la pela. Por eso, deberíamos empezar, desde aquí, a investigar si esa capacidad para mentir en los estudios se ha extendido también a las supuestamente transparentes declaraciones de bienes de los diputados. Si alguien no dimite por engañar en sus estudios quizás sí debería hacerlo por mentir en su declaración de bienes. Tanto por la mentira en sí, como por la mentira de ocultar su realidad a los ciudadanos.

Hemos repasado en los últimos días las declaraciones de bienes de los 135 diputados catalanes. Ante nuestra sorpresa --o no, tampoco vamos a mentirles--, hemos detectado seis diputados que dicen tener menos de 1.200 euros en sus cuentas bancarias. Son cuatro diputados independentistas: Magda Casamitjana, Antoni Castellà, Jenn Díaz y Saloua Laouaji. Y dos constitucionalistas: Ignacio Martín y Manuel Rodríguez. Sorprende la escasa liquidez de sus señorías.

Nadie puede creer, excepto que nos consideren imbéciles, que un diputado como Antoni Castellà tenga 752 euros en sus cuentas bancarias

Obviamente, nadie esta obligado a disponer de su dinero en cuentas bancarias. Pero se hace extraño algún caso especial como el del diputado de ERC Antoni Castellà --aquel de “no nos fusilan porque no pueden”--. Indica disponer en su declaración de bienes de 752 euros en su cuenta bancaria, pero al mismo tiempo tiene tres casas y dos parkings por más de 500.000 euros, una deuda hipotecaria de casi 200.000 euros y dos coches. Para que luego digan que con 700 euros uno no puede vivir. Si un diputado debe dimitir por mentir en un título --que así debe ser--, suponemos como mínimo debe ser cesado por mentir en su declaración de bienes.

Nadie puede creer, excepto que nos consideren imbéciles, que un diputado como Antoni Castellà --que dice, entre otras, haber sido colaborador académico de ESADE durante 16 años, que ha sido diputado, según la ficha del Parlament, de cinco legislaturas, con un sueldo superior a los 5.000 euros mensuales-- tenga 752 euros en sus cuentas bancarias.

Hay que reconocer que Antoni Castellà está de mala suerte. Si no fuera por el tema Cifuentes su vergüenza hubiera quedado disimulada como quedaron los títulos de Puigdemont, Ortega o Colau en eso llamado oasis catalán. Ahora eso ya no vale. En la política, hasta en la catalana, o eres transparente o no eres. Quizás Castellà debería ya dar explicaciones. Y está claro que tiene dos opciones: o ha mentido o ha mentido. Y cuando uno miente en política, aunque sea en Cataluña, debería ser instado a seguir un camino, el de la vergüenza y la dimisión inmediata. Por cierto, el resto de diputados citados quizás deberían también dar una buena explicación. Aunque me da que no son los únicos.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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