Cataluña, en estado de depresión

Carles Enric
4 min

Al final, el independentismo no ha logrado un nuevo Estado político en Europa, pero sí ha llevado a todos los catalanes a un nuevo estado, el de la depresión. A estas alturas, los partidarios de la independencia deambulan por las calles sin saber muy bien su futuro. Su líder supremo --ya le podemos llamar así--, Carles Puigdemont​, les ha sumido en un total caos.

Un día, una cosa; otro día, la otra. Entre medio, situaciones cuanto menos extrañas para la higiene incluso del mundo independentista. Su casa en Waterloo, el nuevo trabajo de su mujer --o exmujer--, sus devaneos casi paranoicos... Mientas su antiguo alter ego, Oriol Junqueras, se pudre en la cárcel sin un rumbo tampoco definido. En fin, todo aderezado con su declaración de independencia de mentira confirmada por el propio Artur Mas. Un potaje para la depresión perfecta.

Los no independentistas tampoco crean que están mejor. La mayoría, pensando que nada ha cambiado. El poder feudal en la Cataluña de TV3, Catalunya Ràdio y RAC1 no ha cambiado. La apuesta por el 155 --casi lo podríamos llamar 154 por su levedad-- disolviéndose como un azucarillo. Líderes escondidos sin capacidad siquiera para gestionar su victoria. Vamos, los problemas de siempre, más el mal ambiente de la comunidad. Caldo ideal también para depresión.

El independentismo no ha logrado un nuevo Estado político en Europa, pero sí ha llevado a todos los catalanes a un nuevo estado, el de la depresión

Un territorio dividido en dos, con dos bloques en estado depresivo. Aquí no hará falta un tren de psiquiatras, como se decía, sino convertir en un psiquiátrico toda Cataluña. Unos y otros han hecho tan mal las cosas que el remedio no pasará ni por unas elecciones ni por un nuevo Govern. El daño está hecho, las empresas a la fuga, la riqueza diluyéndose, la clase media muriendo --lo peor para un país es que su clase media sean sólo funcionarios-- y la economía yéndose al garete.

Finalmente, Cataluña sí que es un nuevo Estado de Europa, el estado de la depresión. Un final complicado adonde nos han llevado entre todos, y de donde salir no parece vislumbrase en el horizonte. Mientras, unos políticos, unas familias, viviendo en su infelicidad. La gran diferencia es que los nuevos depresivos, unos y otros, son nuevos, y la clase dirigente es tan infeliz como lo fue siempre. La gente infeliz dirige las grandes depresiones. Ellos creyeron que iban a cambiar el mundo para huir de su desgraciada vida y, al final, han llevado a Cataluña hasta la depresión colectiva. No sólo no se han salvado sino que nos han llevado a todos al desastre.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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