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Cataluña, ¿dinero público ó impúdico?

04.03.2016 00:00 h.
4 min

Una de las cosas que deberían aprenderse en la vida es diferenciar el dinero público del dinero impúdico. Es lícito ganarse la vida en la empresa pública. Pero no menos exigible es que cualquier ingreso del dinero de todos debe ser fielmente retratado. Y, especialmente en Cataluña, tenemos un grupo de gente, o familias, cuyo único fin ha sido esquilmar el dinero público, convirtiendo ese afán en su forma miserable de vida. Transforman lo público en impúdico.

Repasas su currículum. Constatas que no está trufado por prestigiosas universidades ni de medios de comunicación internacionales, sino simplemente por los cuatro medios subvencionados de siempre

Un último ejemplo lo tenemos en los nuevos cargos de TV3. Los supuestos cargos profesionales son, en el fondo, personajes siempre amamantados por una misma teta: el presupuesto de la Generalitat. Repasas su currículum. Constatas que no está trufado por prestigiosas universidades ni de medios de comunicación internacionales, sino simplemente por los cuatro medios subvencionados de siempre. Fiel retrato de una forma de vivir muy poco representativa del catalán medio. Ni, aún peor, del periodista medio.

Ya hablamos en su momento de 'personajillos' como Joan B. Culla o el 'master class' Mikimoto. Ahora, con los nuevos nombramientos, vemos que esa forma de actuar no sólo no se ha erradicado sino que, al contrario, se ha hecho más intensa. El nuevo Gobierno de Puigdemont, el bachiller, y Junqueras, el historiador con menos conocimiento de economía que mi tendero paquistaní, debe rodearse de peores gestores que ellos. Y seamos sinceros, entonces, olvidemos la inteligencia para esos cargos.

Decíamos hace unos días que la política catalana tenía tendencia a ser aburrida. Lo cierto es que del aburrimiento llega la dejadez, y de la dejadez salen elementos perversos con ganas de envenenar cualquier ambiente. La vulgaridad se ha hecho cargo hasta del Parlament. Por ejemplo, han empezado los insultos como los de Anna Gabriel, y muchos esbozan una sonrisa. Hoy insultos, ¿qué será mañana? Tampoco podemos esperar mucho control de una presidenta cuyo máximo atino es desconocido, perdón, o poco pronunciable en una columna pública. Al final, lo público en Cataluña es cada vez más impúdico.

Los malos contratan a malos para no parecer tan malos. Triste realidad de la Cataluña actual. Cuanto más escarbas, menos méritos encuentras

Y, cuando lo impúdico se apropia de un país, tenemos poco recorrido. A cualquier lector le será difícil recordar alguna medida interesante del Gobierno de Artur Mas. Pero, peor aún por reciente, ¿alguno recuerda alguna del nuevo Gobierno de Puigdemont? A lo sumo, recordar los amigos colocados en diversos cargos públicos. Transformando el dinero público sagrado en la forma de supervivencia de algunos personajes. Algunos elementos innecesarios en la idiosincrasia de Cataluña, que no dudamos que, sin la presencia de dinero público en sus vidas, hubieran pasado desapercibidos.

Los malos contratan a malos para no parecer tan malos. Triste realidad de la Cataluña actual. Cuanto más escarbas, menos méritos encuentras. Cuanto más dinero público hay, más sinvergüenzas impúdicos aparecen. Quizás sería hora de cortar esa fuente de ingresos y consagrar esas inversiones para el bien de todos los catalanes, no sólo de algunos cuyo fin no es el país, sino sus bolsillos.