El bachiller Puigdemont y la becaria Artadi

Carles Enric
6 min

Estos días los rumores sobre el procés han puesto a Elsa Artadi como candidata a la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Como escribía hace unas horas Enric Juliana en La Vanguardia, una mujer con "el gen convergente". No sufran, no haremos hoy una columna de Sálvame, ni explicaremos secretos de alcoba. Entre nosotros, nunca me ha importado en política lo que cada uno haga con su vida privada mientras haga bien su trabajo. Tampoco me parece trascendente, aunque es la primera vez que oigo una historia así más allá de Novia a la fuga, que Elsa Artadi no fuera ni al banquete de su primera boda.

Algunos recordarán que, cuando fue elegido Carles Puigdemont, ahora hará poco más de dos años, explicamos que su currículum era, seamos finos con el fugado, rigurosamente falso. El expresidente se vendía como filólogo y periodista cuando apenas era un bachiller. Aunque los primeros días vino la tormenta habitual de insultos, él mismo admitió, meses más tarde en el Parlament, que jamás había acabado ninguna carrera. Mientras en la Dinamarca del Norte dimiten por copiar, aquí por mentir en un currículum nada pasó.

Estos días con Elsa Artadi está habiendo la típica consagración pelotera de los medios enviándonos el mensaje de que la elegida es la ideal. La verdad, a mí, que tuve la paciencia de leer su currículum hace unos meses, me extrañaron algunas cosas. Como rápido resumen, hizo la carrera en la UPF donde estuvo de becaria de Xavier Sala i Martín​ --el de las chaquetas de colores--. Desde allí se le gestionó una beca de La Caixa para estudiar el doctorado en Harvard. En relación a estos temas deberían saber que tener familia bien posicionada siempre es importante. Y ya saben, como decía Artur Mas, que Barcelona es muy marinera.

Allí, como no pudo ser colocada, fue desviada a Milán, donde compaginaba investigación y profesorado. Yo, que soy un humilde licenciado con un Erasmus en Londres, recuerdo que cuando hice mi máster me sugirieron ir a Milán a investigar y trabajar. Era lo que se llamaban contactos de universidad. Simplemente debía llamar a alguien de parte de alguien con quien ya había hablado... y poco más. A mí, que soy muy así, me dio palo hacer esas llamadas para colocarme y preferí enviar currículums. Me gané una bronca. Qué tiempos aquellos. Por cierto, nunca más volví a esa universidad... perdón, un día me invitaron a dar una charla. Supongo que era un mal catalán.

El bachiller Puigdemont y la becaria Artadi podrían parecer la antítesis profesional. Alguien sin estudios y alguien muy estudiada. Pero si uno escarba en ambos, se da cuenta de que jamás han sido profesionales de nada

Ya en Italia, la becaria Artadi, doctora como formación, incluso fue profesora de uno de esos MBA internacionales --Barcelona, Milán, Shanghái--, y aunque en sus anteriores currículums destacaba su profesorado en China, supongo que alguien le hizo ver que una cosa era dar clases de un máster en diversos países y otra hacerte pasar como profesora en Asia. Total, que desapareció de su currículum.

Al final, a mí hay una cosa que me molesta. Y como es mi columna, tengo la suerte de poder hablar de lo que me molesta. Resumiendo, en este gen convergente, que decía Juliana, nadie sabe lo que es pagar una nómina, nadie sabe lo que es enviar un currículum, nadie sabe lo que es presentar un certificado de Hacienda --eso quizás sí lo sabe bien su actual pareja--, nadie sabe absolutamente nada de la vida de un catalán normal. Y a mí, la verdad, la gente que soluciona su vida gracias a un familia conocida, a una llamada oportuna, a ser una becaria de proximidad, me genera poca confianza en que sepan hacer bien su trabajo. Hacer pasillos sólo te lleva a una buena nómina.

Curiosamente, el bachiller Puigdemont y la becaria Artadi podrían parecer la antítesis profesional. Alguien sin estudios y alguien muy estudiada. Pero si uno escarba en ambos, se da cuenta de que jamás han sido profesionales de nada. Siempre han vivido de los contactos, del dinero público y de las cosas privadas. Y eso, para liderar un territorio, es lo peor. Es el primer síntoma de que te rodearás de lo que siempre has hecho en la vida, es decir, de parásitos sumisos. Si se quiere avanzar, no se puede dar más de lo mismo.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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