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Apellidos: los otros catalanes

Carles Enric
5 min

Han pasado un tiempo sobre nuestras columnas de apellidos catalanes: 'La famiglia catalana' y 'La familia de Junts pel Sí'. Este fin de semana La Vanguardia ha recuperado el tema. Una ridícula versión sin más análisis o dedicación. Toda una burda suma parvularia con un único mérito. Al menos La Vanguardia empieza a copiar verdades como puños. Algo mejor que postrarse para succionar bajo la silla de cualquier subvención. Pero lástima que se haya quedado en un simple copiar y pegar, basado en columnas originales, como las de Crónica Global. El problema de copiar en la vida, y bien lo debieran saber en ese diario, es que quien copia siempre va detrás.

La eliminación de una mayoría de catalanes que hemos visto ahora con las listas del Parlament es un proceso tradicional en Cataluña

Por eso, hablar de los apellidos en tiempo presente pierde el sentido si no analizamos su tiempo pasado. Los García, Martínez, López o Sanchez desaparecidos de la vida pública catalana tienen sus antecesores en Cataluña. No es un tema actual sino un tema ya clásico, y clasista, en nuestra historia. Para verlo bien, vamos a retrotraernos a 1358. En aquella época se realizó el primer fogatge en Cataluña (un tipo de censo basado en unidades familiares --focs-- para cobrar impuestos). Casualidades de la vida, un año más tarde 'aparece' el supuesto primer presidente de la Generalitat.

En aquella lejana época, los apellidos más comunes de lo que podríamos ahora entender como Cataluña eran los Ferrer, Serra, Fuster, Vidal, Andreu, Jover o Costa. Como referencia, los Ferrer, el apellido con más 'unidades familiares' de la época estaba tan presente en porcentaje como los Sánchez o los López en la Cataluña actual. Apellidos asociados al trabajo más que al señorío feudal. Pues bien, les ahorro la búsqueda... su presencia institucional era y es, aún hoy, prácticamente inexistente. La eliminación de una mayoría de catalanes que hemos visto ahora con las listas del Parlament es un proceso tradicional en Cataluña. Los García, Fernández, López suprimidos ahora de la vida pública tienen su origen en los Ferrer, Soler o Jover suprimidos al inicio de Cataluña. Ellos, también, catalanes de raíz, son los 'otros catalanes'. Aquellos que nunca, después de 700 años de historia, han ejercido el poder.

Cataluña, al mando de unas familias concretas, ha mantenido un feudalismo brutal e incipiente desde sus inicios

Cataluña, al mando de unas familias concretas, ha mantenido un feudalismo brutal e incipiente desde sus inicios. Las fechas son claras para el análisis. Primer censo real fogatge (1358), primer supuesto presidente Generalitat (1359). Contando los 130 presidentes de la Generalitat (me ha tocado leer tal listado de señores feudales), uno puede ver la miserable presencia de apellidos de la mayoría de catalanes actuales y, curiosamente, también de esos otros catalanes. Tan miserable como, apurando, tres de 130. Arrinconados los hijos de las olas migratorias de los siglos XIX y XX, y para, creo, sorpresa de muchos, la mayoría de los anteriores a la propia existencia de Cataluña.

Y este mecanismo feudal, único en Europa, es clasista. Gente sin apego al esfuerzo. Gente que ha usado el poder sólo para vivir excluyendo a quien trabajaba. Claro, los quieren para trabajar para ellos. Han arrinconado en sus inicios a los catalanes trabajadores (Ferrer, Fuster... son apellidos con una tradición clara), más tarde a los catalanes con origen en otras regiones de España, y nadie dude que, en breve, a los catalanes con origen en otros países. Está claro que, para algunos, ser catalán es disponer de unos deberes pero nunca de unos derechos.

Cuando una parte mínima de un pueblo ejerce un poder absoluto sobre la mayoría, debemos recordar la época feudal. Y es triste hacerlo en estas líneas, pero es obvio que el proceso excluyente de la Cataluña actual no es un proceso transversal. Es un proceso de unos pocos, unas familias, para mantenerse en el poder que ostentan desde hace más de 700 años. Primero eliminaron a los catalanes autóctonos trabajadores, luego a los catalanes venidos de otras regiones, y en breve a aquellos venidos de otros países. Los Ferrer, los Soler, los Serra, son ahora los García, los Fernández o los Martínez. Todos apellidos de los 'otros catalanes'. Y, mientras, La Vanguardia seguirá sumando numeritos estúpidos.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.