Ahora dicen ser gente de paz

Carles Enric
3 min

Quienes hemos seguido estos años todo el procés debemos reconocer que la situación, seguramente por surrealista, no deja de sorprendernos día a día. Cuando la retirada, la huida, la desbandada daba para pensar en un miserable perdón de los mentirosos, éstos han inventado otra historia. Según dicen, no siguieron adelante porque son gente de paz.

Uno puede leer una carta de Oriol Junqueras desde la cárcel donde dice: "Dedico mi tiempo a la reflexión y, como católico, a la oración". Y piensas en aquellos radicales islámicos que justifican sus fatuas desde la misericordia del mimbar de la mezquita. Ellos también hablan de paz, claro está, de su paz con su Dios. Debemos decir en voz alta que, cuando la política se convierte en algo que compete a lo divino, no vamos por buen camino.

Y, además, es muy discutible el concepto de paz. En los siglos pasados era el antónimo de la guerra. Hasta León Tolstói nos deleitó a finales del siglo XIX con su obra Guerra y paz. Un preludio literario conceptual de lo que vendría más tarde. Decenas de años después, a mitad del siglo XX, entendimos que hacía falta la paz tras las peores guerras mundiales. Con la paz bien asentada, el antónimo de guerra paso a ser la intranquilidad.

Son demasiadas mentiras acumuladas como para que ahora pretendan hacer creer que gracias a ellos estamos en paz

Y viene a cuento porque, si algo han hecho las mentiras del independentismo, es traer esa palabra a millones de catalanes. Quizás ellos quieran ser hombres de paz en su vida de 1714, pero olvidan que en pleno siglo XXI la paz no es lo contrario de la guerra. La paz es vivir con transparencia, sin mentiras, con tranquilidad, y sin que gente, con principios absolutamente reprobables, aprovechen la propaganda para beneficiar sus bolsillos.

Junqueras puede orar, puede dar discursos, escribir cartas, nominar a dedo a su candidata, la sin pasado, Marta Rovira. Pero, ante todo, debería reflexionar. No está donde está por hacer la paz, que no se engañe. Está donde está por mentir, manipular, malversar, y sobre todo, por hacer todo lo contrario a lo que una sociedad en paz necesita. Son demasiadas mentiras acumuladas como para que ahora pretendan hacer creer que gracias a ellos estamos en paz. No, todo lo contrario, gracias a sus actos, muchos, si algo no estamos, es precisamente en la paz necesaria para hacer más grande esta tierra.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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