No es ironía aunque lo parezca

Roberto Giménez
3 min

La política catalana ha entrado en lo que técnicamente se puede llamar un bucle pero esta vez no melancólico sino potencialmente incendiario porque vamos de mal en peor. Carles Puigdemont está en plan pirómano y ha elegido como mano ejecutora a Quim Torra, que es la versión catalana de coreano Kim Jong-un que sería Kim-demont, ya que ha sido elegido por Carles, el berlinés.

Este martes, al día siguiente de haber sido elegido embajador de la República catalana de Puigdemont en el exilio itinerante, antes en Waterloo, ahora en Berlín, ha cumplido con el protocolo establecido y le ha dado las llaves virtuales de la Generalitat a su legítimo dueño. Kim-demont es un buen vasallo de su señor.

En este espectáculo teatral y casi de festival internacional de cine de la Berlinale que tiene al hijo de Amer en plan director, actor y guionista único, no entiendo el papelón pasivo de la banda del cautivo Oriol Junqueras, que dice amén a todas las ocurrencias del indepe errante.

Entiendo que ese papel de palanganero sea hecho por el dúo de Elsa Artadi y Eduard Pujol, pero esa sumisión de ERC y la CUP es lo más heavy que se ha producido nunca he Cataluña: que partidos de izquierda acepten la decisión de haber elegido a Kim-demont el provisional Molt Honorable embajador de Carles Puigdemont en la Generalitat de Cataluña.

No entiendo cómo se han tragado el sapo de lo que encarna este señor. Es un discurso muy viejo que hace cien años defendían los jóvenes de Estat Català que decían que los catalanes de ocho apellidos proceden de los arios. Los castellanos son de raza semítica; y los andaluces, moros-bereberes. No juego con la ironía, es literal.

Hace muchos años leí los estatutos originales, redactados por Sabino Arana, en los que, con el objetivo de preservar la pureza vasca, para ser militante del PNV había que tener los cuatro apellidos vascos, si no, sólo podías ser simpatizante pero no militante. Cuando lo leí me escandalicé, y eso está reformado, pero la raíz racista está en el sustrato mental del nacionalismo vasco que es el de Kim-demont.

Por eso me cuesta entender que ERC y la CUP hayan mordido el anzuelo, porque les va a hacer desangrar, como se desangran los restos del naufragio de la antigua Convergència. Si los constitucionalistas no sabe aprovechar esta caza y captura, no merecen pilotar la nave de España.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.

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