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El mundo 'indepe' trata de aplazar su agonía

Josep Maria Cortés
6 min

La preocupación por la salud y el empleo priman ahora sobre el debate identitario. Pero la pandemia representa para el soberanismo la posibilidad de aplazar las elecciones del 14F y evitar su catástrofe; su flirteo negacionista de tiempo atrás, frenado en seco por la tercera ola del Covid, se ha convertido en alarma en materia de salud pública. La intención de voto de ERC se detiene y en el caso de JxCat cae. El bloque nacionalista ha perdido el liderazgo en los sondeos en cuestión de días frente a la crecida del PSC y especialmente de su candidato, Salvador Illa, el líder catalán más valorado y uno de los tres ministros de Sánchez más valorados, junto a Nadia Calviño y Margarita Robles. La OMS ofrece 30 recomendaciones para los procesos electorales y todas ellas son aplicables el 14F, pero el Govern se desentiende metido como está extrapolando la geometría variable.

El Departamento de Salud de la Generalitat remite a los partidos del Parlament un informe en el que se dice que, una semana antes del 14F, la ocupación hospitalaria puede haberse desbordado. La Ley Electoral no contempla el aplazamiento de las votaciones por causas como una pandemia, pero este informe de Salut puede ser el primer paso para acabar provocando un decreto del president Aragonés aplazando las elecciones. Cuando iban por delante en los sondeos, los indepes lo arriesgaban todo por los comicios, pero ahora tratan de bloquear las votaciones. Una época malentiende a la otra. Desde que Puigdemont y Junqueras encarnaron artificialmente un destino, su pasado les persigue; se hallan ya cerca de la autorrefutación, nunca confesada; hoy les aplasta su propia estatua.

El miedo es un síntoma de la caída del consenso. El temor que tiene el soberanismo a estar incubando su propia derrota demuestra que las promesas populistas son difíciles de mantener en el tiempo y acaban generando frustración, primer paso en la desbandada de sus bases. Si se produce el aplazamiento de la cita con las urnas, el compás de espera agrandará la brecha entre el bloque indepe y la opinión. Se irá abriendo camino el fin de los fatales dualismos creados por la mitología de la nación; dejaremos de confundir la devoción con la aflicción o la piedad con la tristeza; y desde luego, en sus líderes, no apreciaremos mérito donde había simple narcisismo.

Con el Covid de por medio, la carrera electoral empieza a parecerse al salón de los espejos deformantes del parque de atracciones del Tibidabo, una invitación salesiana contra el desánimo. Mientras tanto, el mundo empresarial clama ante el hecho de que España haya vuelto a la cola de Europa en ayudas y subvenciones frente a los efectos de la pandemia. Cataluña es la comunidad autónoma con la población más castigada. La Generalitat no tiene margen financiero, pero endurece la norma fiscal. Las escasas ayudas, que dependen de los Presupuestos Generales del Estado (no del Govern), se suman a la subida de impuestos al incrementar la parte catalana del IRPF y sucesiones. Es la doble espiral que desploma el consumo.

Cuanto más avanza el mundo frente a los nuevos desafíos, más crece la inverosimilitud de Cataluña. El Govern interino de Pere Aragonés coloca la tributación a nivel sueco, ofreciendo contrapartidas africanistas. La gran patronal, Fomento del Trabajo, tira la ortodoxia liberal por la ventana y su presidente, Sánchez Llibre, le pide por carta a Sánchez que se endeude todo lo posible para inyectar dinero a las empresas. El tejido industrial se muere y sin embargo parece que una parte del consejo de sabios de la ministra de Economía, Nadia Calviño --doctos economistas, como Emilio Ontiveros, Belén Barriero, Garcia Milà, Conde Ruíz, Natalia Fabra, Moisés Martín o Alicia García Herrero, entre otros-- temen una escalada de la Deuda Pública, que colocaría a España en desventaja en el momento de la recuperación.

El consejo de sabios es la virtud que modera los excesos del izquierdismo. Aunque no lo parezca, el debate en el seno del Gobierno refuerza la estructura dialéctica del poder. Blandiendo el programa de Bruselas, Sánchez manda a Maroto y Escrivá al Spain Investors Day (SID), que reunirá a las principales cotizadas españolas con más de 200 inversores internacionales de varios países. Así, dejando al lado la disolvente corte podemita, los expertos hablarán de inversión y de incrementar el gasto público a la alemana para mantener a salvo a la población. La izquierda centrada cree en el New Deal, no en la queja.

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¿Quién es... Josep Maria Cortés?
Josep Maria Cortés

Periodista de economía, realizó una parte importante de su carrera en El País y en los últimos años ha colaborado con La Vanguardia, Catalunya Ràdio y ED. Antes, desempeñó el cargo de director en Barcelona de la consultora multinacional de la comunicación Porter Novelli. Fue durante cinco años analista semanal en el programa Bon dia, Catalunya de TV3. Inició su carrera profesional en El Noticiero Universal y en El Correo Catalán, perteneció a la plantilla fundacional de TV3 y fue el primer corresponsal en Barcelona del diario financiero Expansión. Ha publicado, como autor y coautor, varios libros de investigación periodística, entre ellos, Memoria de Catalunya, del regreso de Tarradellas al pacto Pujol-Aznar (Taurus) o Los yuppies de Pujol llegan a la cima (ED).