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Millones de euros públicos para la red social

Eva Moll de Alba
7 min

Hace unos días una alto cargo política comentó en una reunión informal que un ayuntamiento de los autodefinidos del cambio ha destinado más de 50 millones de euros a su campaña online intentando movilizar a una parte de la ciudadanía para que apoye sus acciones e impulse sus proyectos.

Los internautas se han convertido en el objetivo de una parte del sector público que desea impulsar la participación y la transparencia, pero también para que acuda a las urnas a prestar su voto

Este comentario confirma lo que ya sabemos: los internautas se han convertido en el objetivo de una parte del sector público que desea impulsar la participación, la transparencia y la implementación de un gobierno abierto, pero también de los que buscan movilizar a un ejército virtual para que apoye sus políticas y acuda a las urnas a prestar su voto. Recordemos que el primer político en utilizar masivamente las redes sociales como instrumento de gobierno fue Barack Obama en 2008, logrando la interacción de diez millones de votantes. El todavía presidente Obama sigue utilizándolas como base de comunicación con su electorado y es el único político que, rodeado por jóvenes celebrities, ocupa los primeros puestos en las principales redes, como Twitter, en la que a día de hoy su cuenta supera los 71 millones de seguidores.

Uno de los primeros seguidores que tuve en mi cuenta de Twitter en 2011 fue @joseantoniojun, que se presentaba como alcalde de Jun. En aquel entonces, el uso de Twitter era todavía incipiente y me llamó la atención que me siguiera un alcalde de una localidad de 3.500 habitantes a tres kilómetros de Granada. Su apuesta por la comunicación en las redes sociales ha merecido la pena. En seis años se ha convertido en una referencia a nivel internacional en comunicación a través de las redes sociales, llamando la atención de Twitter y del mismísimo Massachussets Institute of Technology (MIT) que ha propuesto extrapolar el modelo a ayuntamientos de mayor dimensión. Todos los concejales y trabajadores del ayuntamiento tienen cuenta en Twitter y con su utilización han conseguido agilizar los servicios, la gestión local y la atención a los vecinos.

La comunicación directa entre el ciudadano y el sector público puede impulsar la participación y contribuir a mejorar el modelo democrático

Las administraciones públicas españolas llevan utilizando las redes sociales de forma activa una media de cinco años y, aunque no haya evidencias de que se haya avanzado hacia un gobierno abierto, el Ayuntamiento de Jun es un ejemplo de que su correcta utilización tiene múltiples ventajas. La comunicación directa entre el ciudadano y el sector público puede impulsar la participación y contribuir a mejorar el modelo democrático, transformando el proceso de mediación entre las instituciones y la sociedad, rindiendo cuentas de sus acciones y generando una mayor confianza. Además las instituciones obtienen mayor información de las dinámicas sociales y ciudadanas y la creación de información pública colectiva puede aumentar la eficiencia y la percepción de la transparencia.

Sin embargo, todavía no existen políticas formales o regulaciones que promuevan e impulsen las redes sociales en las administraciones públicas españolas y son los propios ayuntamientos los que deciden si apostar por esta vía. Los últimos estudios muestran que la mayoría de los ayuntamientos no actúa con una estrategia clara y compartida de utilización de las redes sociales, aspecto fundamental para que el canal funcione con todo su potencial y tampoco están logrando altos niveles de interacción con la ciudadanía. Hay que tener en cuenta que estas instituciones se sumaron a las redes sociales entre 2009 y 2012 y que estamos en el inicio de una nueva era, tanto para el sector público como para el ciudadano.

Las redes sociales permiten llegar directamente al ciudadano internauta y conectar con ellos a tiempo real, lo que ha creado grupos transversales que antes estaban aislados, incrementando su interacción y su colaboración. En este sentido el universo digital ha posicionado nuevos líderes de opinión y grupos sociales que se han expandido y democratizado, impulsando nuevas ideas, ideologías y productos, y llevando nuestra cultura hacia una nueva dimensión.

Estamos en una fase de cambio, en donde generaciones no digitales conviven con nativos internautas

En este sentido, la responsabilidad del sector público es más importante que nunca porque con sus acciones comunicacionales pueden incidir en las ideologías y dirigir y movilizar a las masas de manera sutil, por medio de mensajes y grupos encubiertos.

Es importante que el sector público, también en las redes, se mueva con transparencia, que informe al ciudadano digital, pero también al ciudadano no virtual. A través de las redes se están realizando encuestas y proyectos que se ponen a votación del ciudadano. En mi opinión, estamos en una fase de cambio, en donde generaciones no digitales conviven con nativos internautas. A todos les afectarán las decisiones que se tomen en su ciudad y es importante que cuando se hagan propuestas presuntamente democráticas, sus votos tengan el mismo peso.

Por otro lado, me ha sido imposible contrastar la información que me dieron en la reunión informal. No debería de ser así, los ayuntamientos deberían publicar la inversión que hacen en comunicación y a través de las redes sociales y poder explicar el tipo de acciones que realizan. La transparencia debería ser generalizada y los ayuntamientos no deberían invertir el dinero público en realizar acciones partidistas que ayuden a encarar las próximas elecciones. La inversión en redes sociales debería ir destinada a potenciar la participación ciudadana y a lograr una ciudad mejor y más democrática.

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¿Quién es... Eva Moll de Alba?
Eva Moll de Alba

Editora-Fundadora de Vegueta Ediciones, nació en Las Palmas de Gran Canaria, vive en Barcelona y se considera ciudadana del mundo. Economista y Doctora en Periodismo con una tesis sobre redes sociales, se define a sí misma como una emprendedora apasionada de la tecnología, la literatura, los viajes, la vida urbana y el buen humor.