La meva llengua, my language, mi lengua

jordi william carnes opinion
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Estos días escucho un debate que me preocupa: la lengua, nuestra principal herramienta de comunicación. Quizá en mi infancia fui un niño singular, madre catalana, de Girona, padre inglés, de Yorkshire. Esa singularidad la viví con normalidad, con mi madre siempre hablé en catalán, con mi padre en inglés y, cuando estábamos todos juntos, en castellano. Esa fue mi normalidad.

Disfrutar de esa cotidianidad con el devenir de mi vida ha sido una suerte, me ha permitido conocer mejor otras culturas, interactuar mejor. Ser insider y outsider a la vez. Leer, hablar en tres lenguas creo que ha sido una bendición; si alguna frustración puedo tener es no saber hablar el francés, el alemán. Los que vivimos bajo el paraguas de las lenguas románicas, nos permite tener una cierta comprensión del portugués y del italiano.

Las lenguas son para unirnos, no para dividirnos. Para mí, una lengua es cultura, es comprensión. Es respeto. Observando la actual y última polémica respecto a los usos de nuestras lengua, me produce una nostálgica tristeza. Hace años todo debía ser en castellano, y el catalán en la intimidad; ahora se ha invertido el rol. Pero, si se me permite, hay un vector que hace mutar la ecuación anterior, la globalización. Yo he vivido el catalán como una lengua mía útil, honestamente sin preocuparme mucho por la ortodoxia gramatical. Mi castellano e inglés son prácticos, como lo son para los millones de sus usuarios, son lenguas que se han expandido por su flexibilidad en el uso. El inglés que se puede hablar en la India, Sudáfrica o Hong Kong es fascinante si se comparan estas variantes con las que se pueden escuchar en determinados distritos de Londres. Lo mismo sucede con el castellano, dentro de España y América en su conjunto. El catalán también tiene su riqueza entre sus territorios, pero en la actualidad vive con angustia existencial. Cuando convertimos las lenguas en instrumentos de separación, de confrontación, mal signo.

La agenda de una lengua es su practicidad, no su oficialidad, y hoy el inglés es referente global, quizá el chino en su política de poder blando (softpower), puede aparecer a medio plazo. En la actualidad, este rol intermedio lo ejerce el castellano outsider a la vez. Quiero mi catalán sin paliativos, pero no como barrera, hemos de defender que nuestro territorio sea trilingüe, y de forma clara y en positivo.

El inglés ya está instalado, entró por la puerta de la música, las películas, los programas informáticos, y no va a desaparecer. Creo que el catalán debe redefinir su estrategia, volver a ser un lengua de amistad, de prestigio social. Los rechazos sociales son malas compañías.

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¿Quién es... Jordi William Carnes?
Jordi William Carnes - foto opinión

Filólogo y político catalan director general de Turisme de Barcelona desde 2014. Fue diputado del Parlament y conseller en la VIII Legislatura.