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Más muertos de los debidos

José Antonio Bueno
6 min

Los análisis de exceso de mortalidad y el INE hablan ya de unos 60.000 fallecidos por encima de la media en lo que va de año mientras que el Ministerio de Sanidad “solo” reconoce menos de 40.000 decesos por el covid aún después del enésimo ajuste que evidencia una vez más el descontrol en el seguimiento de las cifras donde cada autonomía cuenta cómo le da la gana infectados y fallecidos. Pero es innegable que a las víctimas reales de la nueva enfermedad se le suma un número indeterminado de “víctimas colaterales” que contagios 

Ocurrió en primavera y lleva camino de volverse a repetir el mismo fenómeno, concentrar los recursos en la pandemia descuidando el resto de patologías, tanto los profesionales como los pacientes. Las estadísticas de las distintas especialidades son muy esclarecedoras. En la primera semana del primer estado de alarma cayeron en un 40% el número de infartos respecto a la media. No es que la gente repentinamente no tuviese dolencias cardiacas, es que no iba al hospital por miedo al contagio. En lo que llevamos de año han caído en casi un 30% el número de infartos pero simultáneamente ha subido la mortalidad a casi el doble de aquellos que han llegado al hospital, o sea, hay bastantes personas que no acuden al médico hasta que están muy mal, incrementándose el número de infartos no diagnosticados, obviamente no fatales, que dejan una huella indeleble en el corazón. 

Cifras similares se encuentran en casi todas las especialidades, siendo muy preocupante la caída en los diagnósticos de cáncer. El covid no sana el resto de enfermedades, simplemente hay miedo de ir al médico. Por término medio han caído un 20% los diagnósticos de cáncer, lo que sin duda hará subir la mortalidad en el medio plazo, más de un 30% según los expertos. Según la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública se han dejado de llevar a cabo 500.000 intervenciones quirúrgicas, 10 millones de consultas y dos millones de pruebas diagnósticas. Cifras que implican un deterioro importante de la salud pública y, en consecuencia, de la esperanza de vida de la población. 

En la salud, como en la economía, debemos aprender a convivir con la pandemia. El discurso del miedo que emplean algunos políticos y algunos médicos que juegan a ser políticos hay que cambiarlo por un discurso de responsabilidad. Es imprescindible disponer de medios específicos para esta enfermedad, porque los hospitales actuales tienen que atender otras muchas patologías. Hay que recuperar la red de hospitales para enfermedades infecciosas que se fueron cerrando cuando la tuberculosis dejó de ser un problema en España. La tuberculosis sigue matando a muchísimas personas en todo el mundo, 1,4 millones en 2019, pero ya no es un problema epidémico ni en España ni en Europa. Madrid ha dado un primer paso en la construcción de un hospital dedicado al covid y en Cataluña se van a ampliar varios hospitales. Esto es algo que hay que hacer en toda España y de manera coordinada, para variar. Hoy el 17% de camas hospitalarias están ocupadas por pacientes covid que ocupan el 30% de las UCI. Con hospitales especializados estas cifras deberían ser mucho menores y además se podría mejorar en los tratamientos específicos y los profesionales podrían tomar mejores medidas de protección. Ahora los contagios de sanitarios son menores, pero siguen dándose porque los protocolos de una planta o de un hospital de infecciosos son diferentes a los de una planta de, pongamos por caso, digestivo. 

Camas, medios y sanitarios, porque hay que aumentar el número de profesionales sanitarios urgentemente tanto en atención primaria como en la red hospitalaria. En la mayoría de comunidades autónomas el gasto en sanidad por habitante en 2019 fue ligeramente superior al de 2008, pero en otras aún ni siquiera se ha recuperado el nivel pre-recortes. En lugar de hundir la economía para “salvar vidas” hay que invertir en medios humanos y tecnológicos. Encerrando a la población sólo se logra hundir la economía y se nos condena a una peor salud. Al final tendrá razón el médico estrella/estrellado cuando dice que los políticos ni saben ni se dejan enseñar.

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¿Quién es... José Antonio Bueno?
José Antonio Bueno

José Antonio Bueno es ingeniero de formación y consultor de profesión, conocedor de la realidad empresarial catalana, española y europea. Ha realizado proyectos en dos sectores fundamentalmente, automoción y servicios financieros, si bien su especialidad en la gestión de procesos de adquisición y compra de empresas le ha hecho conocer otras realidades empresariales. En verano de 2017 inició un nuevo proyecto empresarial con varios socios nacionales e internacionales, tratando de aunar su bagaje como consultor con el análisis avanzado de datos, dándole un nuevo enfoque a sus servicios coherente con la realidad digital que nos rodea.