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El hombre de goma

Ramón de España
4 min

El alias que da título a esta columna lo ostentó durante años el cantante Micky --ya saben, el de Micky y los Tonys--, pero hoy día podría heredarlo tranquilamente nuestro querido presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, cuya capacidad para esquivar los marrones y encajar los golpes es admirable. Durante estos últimos años. en que los catalanes hemos sido trending topic permanente gracias al vodevil independentista, Mariano ha hecho todo lo posible para que nos olvidáramos de las trapisondas de su partido. Es como si nos dijera a todos: Denme un respiro, señores, que de mí depende salvaguardar la unidad de España. Y, quien más, quien menos, todo el mundo se lo ha dado, con las inevitables excepciones de Pablo Iglesias y Gabriel Rufián, que son de piñón fijo y grandes partidarios del cuanto peor, mejor (impresionante el numerito de las esposas, por cierto, al igual que el de la impresora: es como si tuviese un maletín como el de Mary Poppins del que algún día saldrán un cactus, un perchero o la Dama de Elche).

Pero mientras los catalanes montábamos nuestro aclamado show de escapistas y presidiarios, la justicia seguía su lento camino e intentaba llegar a alguna conclusión sobre el despiporre de la Gürtel. La cosa ha quedado vista para sentencia y todo parece indicar que van a pringar unos cuantos, ninguno de los cuales será nuestro incombustible Mariano. A cualquiera se le ocurre que Rajoy, en relación al temita, solo podía ser un bobo que no se enteraba de nada o el jefe de la conspiración, estando en ambos casos incapacitado para presidir ni una comunidad de vecinos. Pero cuando lo han llamado a declarar, se las ha apañado para liar la troca de tal manera que poco le ha faltado para salir del juzgado a hombros y rodeado de gente que le jaleaba ¡Torero, torero!

Soy consciente de que interrogar a Rajoy debe de ser una tortura, dada su habilidad para retorcer la realidad, pero no sé hasta qué punto hicieron bien su trabajo los fiscales

Si no lo entendí mal, Luis Bárcenas era el tesorero del PP y estaba al frente de una siniestra caja B, pero eso no implicaba que el PP estuviese metido en lo de trincar dinero de empresarios varios y otra gente de mal vivir. Según Mariano, si es que lo entendí bien, él y los suyos están limpios de polvo y paja y toda la culpa la tienen un tesorero con las manos largas y unos comisionistas turbios con gomina o bigote. Soy consciente de que interrogar a Rajoy debe de ser una tortura, dada su habilidad para retorcer la realidad, pero no sé hasta qué punto hicieron bien su trabajo los fiscales.

Y así hemos llegado hasta la situación actual, en la que todos intuimos que Mariano no está limpio, pero nos vamos haciendo a la idea de que se va a salir de rositas de todo el fregado. Es más, hay quien lo da por hecho y hay a quien le importa un rábano la verdad y está dispuesto a votarle las veces que haga falta. Entre sus fans y esa oposición de Iglesias y Rufianes, a este hombre no lo sacamos del sillón presidencial ni con agua hirviendo.

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.