Menú Buscar

Puchi quería hablar de su libro

Ramón de España
6 min

Hoy debería haber llegado a las librerías de toda España --hay edición en castellano, supongo que para que lo puedan disfrutar debidamente Cotarelo y Talegón-- el nuevo libro de Carles Puigdemont, M´explico. De la investidura a l´exili, primera entrega de un díptico que se completaría próximamente con M´explico. La reconstrucció del retorn. Como Puchi es el único periodista que necesita a otro periodista para que le escriba los libros, el primer tomo de las explicaciones del fugitivo lo firma a medias con Xevi Xirgo, director de El Punt Avui y uno de sus sicofantes de referencia, pero ambos se han quedado con las ganas de imitar a Paco Umbral y ponerse a hablar de su libro porque las librerías están chapadas por el coronavirus y han preferido retrasar la publicación de tan imprescindible documento para más adelante, dejando a sus seguidores sin el bálsamo que, sin duda, contienen sus páginas.

Todo parece indicar que Puchi valora más la propia obra que su vicario, quien hace unos días colgó en la red, ¡gratis total!, El quadern suís, relato de sus trepidantes aventuras como agente de seguros en Suiza años atrás (también es verdad que, en este caso, colgar un libro gratis puede ser una alternativa digna y moderna a saldarlo). Puchi se valora y sus lectores van a tener que esperar a que pase la plaga para disfrutar de esos conceptos que le ha ordenado el señor Xirgo.

Podría haberlo colgado en la red por puro patriotismo, pero es comprensible que la editorial La Campana quiera recuperar su inversión, pues se acercan tiempos duros para todos y la industria del libro no lo va a pasar muy bien. Mientras tanto, Puchi puede abordar el segundo tomo de tan necesario esfuerzo literario a medias con su amanuense, aunque por vía telemática, claro está. En algo va a tener que ocupar unas semanas que se le deben estar haciendo muy largas, como suele sucederle a quien se pasa la vida mano sobre mano porque el trabajo de presidente en el exilio no da para mucho, sobre todo si el presidente es en realidad un fugitivo de la justicia y el exilio, unas vacaciones pagadas por el contribuyente.

Si hasta ahora la actividad presidencial de Puchi era discutible, el momento presente lo condena a la irrelevancia y el aburrimiento. Anuladas por causa de fuerza mayor las partidas de parchís con sus fieles Comín y Puig i Gordi, al fugado solo le queda Twitter para entretenerse. Hace días de su último baño de masas en Perpiñán y, además, más vale no hablar mucho de él, pues parece que cientos de catalanes del sur contaminaron a sus compatriotas del norte para rendirle pleitesía, en el equivalente procesista de la metedura de pata del gobierno español al no prohibir la marcha multitudinaria del Día de la Mujer.

Solo y aburrido en la Casa de la República, mientras ve cómo mengua la Caja de Resistencia, lo único que puede hacer nuestro hombre es echar pestes de España, del gobierno central y de la judicatura en entregas de 140 caracteres. Pero hasta eso resulta redundante y lejano, pues Torra se las pinta solo desde Barcelona para mostrarse lo más desagradable posible con los opresores, incluidos los que vienen a echar una mano con el coronavirus: al mayordomo en jefe no le gusta el hospital de campaña de la UME en Sabadell --por motivos estéticos, dice: ¿se habrá mirado alguna vez al espejo nuestro Beau Brummell?-- y no piensa pagar el alojamiento de los militares: del enemigo ni agua, ¡antes morir que incurrir en el colaboracionismo!

Para seguir haciéndose la ilusión de que existe, Puigdemont necesitaba publicar su libro, pero lo de hacerlo gratis, ni hablar del peluquín (o, en su caso, del tupé). Con la de enfermos del coronavirus que podrían haber hallado consuelo en las páginas de M´explico. De la investidura a l´exili…Hasta los moribundos se hubieran ido al otro barrio con una sonrisa llena de esperanza, pero al precio que se están poniendo los mejillones en Waterloo, nuestro hombre no está para dar ni la hora. Para compensar, ¿tanto le costaría a TV3 emitir cada noche un sermón de Puchi desde Waterloo, a ser posible a medianoche, como aquel espacio tan entrañable de la televisión franquista de mi infancia, El alma se serena? A ver si el amigo Sanchis nos va a salir un poco botifler…

Artículos anteriores
¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.