Menú Buscar

Y mientras tanto, en el mundo real...

Ramón de España
3 min

Los indepes prestan escasa atención a los problemas reales porque prefieren los que ellos mismos se inventan. No percibo la menor alarma en ese submundo con respecto a las amenazas recientes del islamismo, que se acaban de materializar gráficamente en unos pasquines tenebrosos en los que nos felicitan las fiestas a su manera, prometiendo amargárnoslas con algún acto criminal. Mientras los procesistas, encabezados por el inefable Joan Bonanit, pasan la noche delante de la prisión de Lledoners, cantándoles canciones de Els Pets a los héroes de la república (que no existe, ¡idiotas!), puede que haya unos emprendedores árabes maquinando la mejor manera de hacernos daño; pero, ¿quién quiere perder el tiempo pensando en esas cosas cuando la opresión española no nos deja vivir?

La república catalana no existe y los presos políticos son políticos presos, pero da igual: ¡la imaginación al poder! Nada se sabe de ese autobusero maligno al que las fuerzas del orden intentan localizar mientras TMB les dice a sus conductores que se lleven a casa las llaves de sus vehículos. El bombazo o el atropello múltiple nos pillarán hablando del derecho a decidir, denunciando la inhumanidad de los unionistas que hacen chistecitos sobre los presos o poniendo verde al rey del país de al lado porque no nos pide perdón por estar a favor de sofocar un conato de golpe de estado. Como siempre, pondremos nuestra mejor cara de estupor y diremos que Barcelona es una ciudad de paz y diálogo. Y nos manifestaremos, pero para denunciar una posible islamofobia. Le encargaremos el discursito conciliador a la hermana de uno de los terroristas, que en privado dirá todo lo contrario y se alegrará de que el tete ya esté con Alá y disfrutando de las prometidas huríes, que el pobre no se comía un rosco en el planeta Tierra. Y si podemos, le echaremos la culpa del atentado a Pedro Sánchez o a Felipe VI. Nos haremos los afligidos durante un par de semanas, dejaremos flores y peluches en el lugar de los hechos y seguiremos sin controlar las mezquitas salafistas porque lo nuestro es la tolerancia y el buen rollo. Y volveremos rápidamente a lo importante, que consiste en gestionar la irrealidad y en hacernos los humillados y ofendidos, cual personajes de Dostoievski.

Dice Quim Torra que en Cataluña no hay un problema de convivencia. Tiene razón: el principal problema de esta sociedad es la estupidez, esa tara mental que él mismo representa mejor que nadie.

Artículos anteriores
¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

¿Quiere hacer un comentario?