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Chiflados y chorizos

Ramón de España
6 min

La justicia española debería explicarnos algún día a los partidarios de la ley y el orden para qué sirven esas vistosas operaciones policiales que concluyen con la puesta en libertad de todos los detenidos después de que, acogiéndose a su derecho de no hacerlo, se nieguen a declarar. No negaré que resultan entretenidas y que te alegran la mañana, pero a tenor de la última (hasta el momento), da la impresión de que solo sirven para que el FAQS --ese programa con el que mi amigo Andreu Buenafuente jalea la independencia de Cataluña mientras se lucra de dinero español en Movistar-- cuente con un buen cartel de patriotas hostigados por la represión judicial (no sería mala idea, por cierto, cambiar el nombre de Preguntes freqüents por el de La veu de la garjola).

La última de esas operaciones empezó con la demorada detención de ilustres conspiradores del prusés como David Madí, Xavier Vendrell y Oriol Soler y acabó con los tres en la calle y a disposición de TV3 para lo que gustasen preguntar. Digo yo que eso se podría haber previsto y que, puestos a tener paciencia, se podría haber esperado a tener pruebas innegables de que estaban detrás del Tsunami o de que eran el Estado Mayor del prusés. Para averiguar, cosa que ya intuíamos todos, que eran unos liantes a la caza de subvenciones del régimen o de recalificaciones de terrenos para seguir ampliando su patrimonio, no merecía la pena montar semejante operativo. Ni para demostrar que Víctor Terradellas es un perturbado mental capaz de creerse que Rusia se iba a arriesgar a un incidente internacional a cambio del reconocimiento catalán de la anexión a las bravas de la península de Crimea. A efectos prácticos, la redada del otro día solo ha servido para que los lazis hagan chistecitos sobre la invasión rusa, se rasguen de nuevo las vestiduras ante la represión y afirmen que lo único que se pretendía era desacreditar al independentismo, cuando éste se desacredita solo con personajes como el quimérico Terradellas, el skinhead Vendrell, el chupa-subvenciones Soler o ese liante pijo y pesetero de Madí.

Que el prusés está trufado de chiflados y chorizos es algo que ya sabíamos, gracias. Lo que nos gustaría es que se demostrara, más allá de cualquier duda razonable, que Terradellas está para encerrar en un psiquiátrico, que Vendrell es un terrorista reciclado en matón patriótico, que Soler era la cabeza pensante del Tsunami --como me dijo hace tiempo el amigo Rexach, de El Triangle-- y que Madí no ha dejado de liar la troca y de forrarse de manera discutible desde que era la mano derecha del Astut, aunque ahora ya se lo hayan quitado de encima todas las empresas serias que, incomprensiblemente, le dieron trabajo y se tenga que contentar con un socio valenciano de baja estofa junto al que pretendía comprar Agbar.

Operaciones como esta que comentamos se parecen demasiado a las redadas del capitán Renault (Claude Rains en Casablanca), con la diferencia de que los sospechosos habituales no creo que tengan en nómina al juez de turno y que lo de éste es, simplemente, una ineptitud similar a la del mando de la Guardia Civil que se encargó del operativo. Puestos a practicar la justicia como espectáculo, podrían haber detenido también a Jaume Roures y a Toni Albà bajo los cargos de calvicie ofensiva y carácter desagradable, aunque también es verdad que luego, en TV3, igual no habría tiempo para atender como se merecen a todos los aspirantes a héroes de la república.

Que Vendrell, Soler y Madí están, por usar el argot policial, sucios es del dominio público. También lo es que el inefable Terradellas está como una regadera patriótica. Pero confirmar suposiciones sin que haya consecuencias prácticas no es más que un fuego de artificio que redunda en beneficio de los detenidos y de sus hooligans, que así pueden seguir dando la tabarra con la represión y los intentos de desacreditar lo que se desacredita solo. No dudamos del overbooking de chiflados y chorizos que se registra en el nacionalismo lucrativo, pero necesitamos pruebas: cada día que se pierde es un día en el que Vendrell se hace recalificar otro terrenito, a Soler le cae un poco más de dinero público y Madí sigue intrigando por el bien de la república mientras se llena los bolsillos de pasta porque lo cortés no quita lo valiente. Por no hablar de que nutrir de tertulianos al FAQS no me parece que sea algo que corresponda al estamento judicial ni a la Guardia Civil.

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.