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¡Benditos bloques en TV3!

Ramón de España
4 min

Como estamos en jornada de reflexión --que todo el mundo puede dedicar a elucubrar sobre lo que más le plazca--, a mí me ha dado por reflexionar sobre la jeta que le han echado al asunto los (supuestos) periodistas de TV3 con el tema de los bloques electorales. Cada día nos soltaban el mismo rollo: que los bloques son una imposición inadmisible de la política sobre el periodismo, que el interés informativo debería primar sobre los privilegios de los partidos y demás conceptos que, siendo ciertos en general, suenan a cinismo en boca de los presentadores del Telenotícies.

Los (supuestos) informadores de TV3 solo son esbirros del Régimen que cobran --y muy bien-- por hacer lo que se les dice. Así pues, nada de hacerse el digno y el profesional porque no cuela

Ciertamente, el criterio informativo debe imponerse al partidista, pero que eso lo diga una gente carente de la más mínima dignidad profesional, cuya misión es hacerles el caldo gordo a los que les pagan el sueldo, da una vergüenza ajena considerable. ¿O es que realmente creen que TV3 es un medio en el que prima el interés informativo?

Hace años que la televisión (digamos) pública de Cataluña es una vergüenza social y un insulto al oficio de periodista. En ninguna sección se ve más claro que en la de informativos, gloria del agit prop nacionalista, célebre por sus tertulias monocolores, sus telediarios manipulados a favor del que manda y sus programas especiales de afirmación patriótica. Métanse pues donde les quepa a quienes dan la cara esa chapa de 'Fora blocs' con la que aparecen en pantalla aparentando una dignidad de la que carecen. Tanto si pertenecen al gremio de los creyentes como al de los cínicos o al de los calzonazos, los (supuestos) informadores de TV3 solo son esbirros del Régimen que cobran --y muy bien-- por hacer lo que se les dice. Así pues, nada de hacerse el digno y el profesional porque no cuela.

De hecho, uno tiende a pensar que, gracias a los bloques electorales, TV3 se ha visto obligada a cubrir los actos de algunos partidos de los que no hubiéramos sabido nada de imponerse ese 'criterio informativo' tan peculiar que es la marca de la casa y que consiste en ignorar a los adversarios de la desconexión por tratarse de traidores a la patria y personas a silenciar en aras del prusés. En una televisión pública decente, los bloques electorales serían, en efecto, una imposición intolerable de los políticos; pero en TV3, cuya única relación con lo público consiste en que la pagamos entre todos, los bloques son casi una bendición divina, ya que de no existir, solo se cubrirían los actos electorales de los 'buenos catalanes' y acabaríamos aún más hartos que ahora de ver a los candidatos de Democràcia i Llibertat y de Esquerra Republicana hasta en la sopa.

El criterio informativo debe imponerse al político, ciertamente, ¿pero cuándo ha pasado eso en TV3?

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.