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Albiol, ese monstruo

Ramón de España
6 min

El nacionalismo ha vuelto a soltar a los perros. Si hace unos días se trataba de morder en la yugular a Javier Cercas, ahora la presa es Xavier García Albiol, al que se presenta como lo peor: un fascista, un racista, ¡un monstruo! Hombre, no exageremos. Albiol es un señor de derechas, sí, pero no más que Torra y Puigdemont; lo que pasa es que como no es separatista, la lógica nacionalista (perdón por el oxímoron) lo considera un ser despreciable (y un baboso, según Pilar Rahola, groupie máxima del régimen, por besar la vara de alcalde de Badalona, cuando todo el mundo sabe que la cachaba municipal está para enarbolarla con gesto feroz en los aquelarres separatistas). Según esa peculiar lógica, Cataluña se divide entre independentistas y fachas, y si no eres lo primero, eres lo segundo. El hecho de que Albiol fuese el candidato más votado en las últimas elecciones carece de importancia, ya que, para los nacionalistas, el aspirante con más votos solo merece ocupar el cargo que anhela si es de los suyos. Si no lo es, bienvenida sea cualquier conjura para impedirle proclamarse ganador de los comicios que sean.

 

 

Xavier García Albiol ha llegado de nuevo a la alcaldía de Badalona porque la oposición no se ha puesto de acuerdo en una alternativa. Los nacionalistas le echan la culpa al PSC y lo acusan de preferir a un españolista de derechas antes que a una separatista que dice ser de izquierdas. Puede que tengan razón, pero también yo prefiero que el alcalde de Badalona sea Albiol antes que Dolors Sabater, una de esas fanáticas disfrazadas de dulce abuelita canosa que tanto abundan en las filas del soberanismo desde los tiempos de la difunta Muriel Casals. Los comunes, por su parte, la toman con la señora Sabater por su falta de voluntad de llegar a algún acuerdo con los 'sociatas' para repartirse la alcaldía y, como se dice en estos casos, cerrarle el paso al fascismo. Los unos por los otros, la casa sin barrer y Albiol alcalde, cosa que tampoco es de extrañar si tenemos en cuenta que Badalona siempre ha sido una de las pocas plazas fuertes del PP en Cataluña.

De todos modos, el cabreo de Ada Colau no es nada comparado con el rebote de los columnistas de los diarios subvencionados y de los venenosos bufones audiovisuales del régimen, con Toni Soler a la cabeza (espero de un momento a otro los necesarios tuits de Toni Albà y El Calvo del Gorrito). Cualquier oportunidad es buena para presentar a Iceta y los suyos como españolistas irredentos, y si se les puede arrear un buen sopapo, aunque sea por persona interpuesta, adelante con los faroles. Estaría bien que Iceta dijera que sí, que prefiere a Albiol antes que Sabater, pero eso es pedirle mucho al PSC, que sigue haciendo como que no se entera de que, lamentablemente, la vieja división entre derechas e izquierdas ya no rige en Cataluña por culpa de los nacionalistas, que han conseguido cambiarnos el marco mental a todos.

Qué más quisiéramos muchos que volver a la vieja disyuntiva entre derecha e izquierda. Pero la realidad que han construido los separatistas es otra. Estamos partidos por la mitad y el bando constitucionalista debería irse haciendo a la idea de la unidad por encima de las respectivas ideologías. Los nacionalistas tampoco lo han conseguido, pero nos llevan cierta ventaja. Y como jugamos todos con las cartas que algunos han repartido, no queda más remedio, por mucha grima que nos pueda dar en ocasiones, que formar frente común entre el PSC, el PP y lo que queda de Ciudadanos después de la brillante gestión de Albert Rivera (Vox queda excluido de la posible conjura porque todo tiene un límite y con la extrema derecha no se puede ir ni a la esquina).

Desde esa perspectiva, Albiol es un alcalde mucho más deseable que Sabater. Puede que no sea una lumbrera, puede que a veces se muestre un pelín primario, puede que se obsesione en exceso con la ley y el orden, puede que haya ciertas costumbres de los gitanos que no aprueba. Pero en ese mundo imbécil que nos han fabricado los separatistas, Albiol es uno de los nuestros. Es posible que besar una vara no sea lo más adecuado en la época del coronavirus, pero solo resulta una leve excentricidad comparado con las fotos de Isabel Díaz Ayuso en modo Virgen de los Dolores. La gente de derechas es así: Albiol besa varas, Junqueras chupa cirios y Torra le da a la ratafía. Pequeñas manías sin importancia.

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.