Aún quedan fachas con calle

Ramón de España
3 min

El radar del que dispone Ada Colau para detectar fascistas no funciona muy bien. Debería llevárselo a un especialista --le sugiero al olvidado autobusero Garganté, cerebro privilegiado de la CUP-- para que se lo afine. Mientras nuestra alcaldesa detecta fachas donde no los hay, se le escapan otros que llevan años envileciendo el callejero de Barcelona. Como ejemplo de lo primero, véase lo del pobre almirante Pascual Cervera, calificado de facha por la señora Colau, cuando resulta que se trataba de un militar liberal que hizo saber a sus mandos que llevaba a sus hombres al matadero cuando lanzó sus barcos de madera contra los acorazados norteamericanos en la guerra de Cuba. Rescatado del agua por los gringos, se le tributó un homenaje a bordo por su sentido del deber y su valor rayano en la insensatez. Si eso es un facha, que baje Dios y lo vea.

Por el contrario, Ada Colau no encuentra nada censurable en el hecho de que Barcelona tenga una calle dedicada a un facha de verdad, ese fanático cerril y meapilas que atendía por Sabino Arana. Confieso que solo he leído fragmentos de la magna obra del señor Arana --siempre fuera de contexto, según los nacionalistas vascos--, pero tengo un amigo de Bilbao, Iñaki Ezkerra, que tuvo el valor de leerse sus obras completas y me asegura que no hay por donde cogerlas. Hasta el punto de que son dificilísimas de encontrar, ya que el PNV solo las ha reeditado expurgadas de sus contenidos más indefendibles. Ahora que ETA se ha ido definitivamente al carajo, ¿no deberíamos contribuir desde Barcelona a eliminar cualquier resto de la ideología supremacista que inspiró a la banda y que se debe al tal Sabino Arana?

Colau no encuentra nada censurable en el hecho de que Barcelona tenga una calle dedicada a un facha de verdad, ese fanático cerril y meapilas que atendía por Sabino Arana

Aparte de no tener ninguna relación con nuestra querida ciudad, el señor Arana es un racista de tomo y lomo cuyos textos --con la complicidad de parte del clero vasco-- envenenaron la mente de muchos jóvenes que acabaron con muchas vidas mientras arrojaban la suya a los cerdos. Con el mismo ánimo jocoso con el que la calle del almirante Cervera pasó a ser la de Pepe Rubianes, yo creo que podríamos darle la calle de Sabino Arana a Eugenio, a Cassen a Mary Santpere o a José Sazatornil; los cuales, por cierto, a mí me hacían mucha más gracia que el histrión galaico-catalán. Dudo mucho que se me haga el menor caso, pero que no se diga que no hice lo que pude para dignificar el callejero barcelonés.

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

 

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