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Madrid es el enemigo interior, anterior y exterior

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

18.06.2016
4 min

Me ha hecho gracia la respuesta del ministro Jorge Fernández Díaz al conseller Josep Rull anunciando que iban a presentar una denuncia contra el Gobierno de Madrid por el mal estado de las infraestructuras catalanas de Renfe.

Para los 'separatas', Madrid es la encarnación del Mal

Los voceros del conseller no han tardado en denunciar el estado de la red. De eso se encarga directamente el jefe de informativos, el indepe David Bassa. Lo conozco desde que tenía 18 años. Es de morro duro, por eso fue nombrado jefe de los Informativos de La Nostra.

Decía que me había hecho gracia el ministro del Interior por decir que para los separatas Madrid es el enemigo total: el enemigo interior, anterior y exterior. Necesitan a ese enemigo. Me ha hecho gracia porque efectivamente Madrid es la encarnación del Mal.

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Hace diez años la escritora Elvira Lindo escribió una columna en la contraportada de El País titulada 'El Cerdo' que me llamó la atención. Esta madrileña lamentaba que “vivimos acostumbrados a escuchar el nombre de nuestra ciudad con desprecio”.

Y tiene razón. Observen el tono en que habitualmente se acompaña a la palabra ’Madrid’ en el lenguaje de los medios indepes. Nueve de cada diez veces es despectivo. Hay articulistas en los que es imposible encontrarles el uso de esa palabra en sentido neutro. Las acepciones son mil, pero siempre negativas, y abarcan todas las maldades del género humano:

Madrid país vecino, Madrid no nos comprende. Madrid no nos quiere. Madrid funcionario. Madrid casposo. Madrid facha. Madrid sátrapa. Madrid depredador. Madrid zarzuelero. Madrid frívolo. Madrid casquivano. Madrid ajeno. Madrid pelotazo. Madrid artificio. Madrid ruin. Madrid pasado. Madrid fulero. Madrid fulano. Madrid sur. Madrid chulo. Madrid atrasado. Madrid explotador. Madrid ladrón. Madrid caverna. Madrid fósil. Madrid prepotente. Madrid imperialista. Madrid asco. Madrid huraño. Madrid olvido. Puta Madrid. Madrid no te quiero...

No sigo; podría llenar diez páginas y no agotar los insultos, Y claro, con tanto bombardeo nada subliminal, gota malaya, chirimiri que forma parte del discurso patológico del buen separata, es natural que muchos catalanes no avezados en esta cosa tan higiénica como el viajar (Baroja decía que el carlismo se cura leyendo, y el nacionalismo viajando), piensen que en ese lugar del mundo tan dechado de defectos, los catalanes somos vistos con rencor, incluso con odio cerval.

Observen el tono en que habitualmente se acompaña a la palabra ’Madrid’ en el lenguaje de los medios indepes. Nueve de cada diez veces es despectivo

Lo explico porque el lamento de Elvira Lindo, con la que hace diez años tuve un carteo privado por este asunto, me ha hecho recordar la grata impresión que tres jóvenes fotoperiodistas catalanes extrajeron de Madrid cuando hace poco la visitaron por cuestiones a matacaballo del ocio y del negocio.

Nunca habían estado en la capital, por eso iban con prejuicios adquiridos por este discurso malayo. Se sorprendieron al descubrir a personas amables, extrovertidas, simpáticas y que, siendo catalanes, les trataban bien; no por ser de aquí o de ahí, sino porque ese es el trato habitual que se da.

Y la verdad es que tiene su miga porque, como decía Elvira Lindo, están acostumbrados a escuchar el nombre de su ciudad con desprecio, y diez años después todo ha empeorado...

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