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La promesa más hermosa de Fidel Castro

Miquel Escudero
07.10.2016
5 min

Ha caído en mis manos una entrevista hecha en 1959. Nada más derrocar a Fulgencio Batista, Fidel Castro fue entrevistado por Clark Hewitt Galloway, un periodista norteamericano que viviría sólo dos años más. El contenido de aquellas charlas ha salido a la luz pública hace bien poco. Yo quiero fijarme en dos respuestas del nuevo primer ministro cubano, que aún no tenía 33 años de edad. Me permitirán que reproduzca entera la primera de las respuestas a que aludo.

"No puede haber peligro [para Cuba] siempre que hagamos lo que los cubanos quieren, si hacemos justicia social, y la hacemos, y les resolvamos los problemas materiales a todos los cubanos dentro de un clima de libertad, de respeto a los derechos individuales, de libertad de prensa, de pensamiento, de democracia, de libertad de elegir a su propio gobernante. La revolución que nosotros estamos haciendo le ofrece al pueblo de Cuba lo que ningún régimen social le ofrece actualmente. ¿Comprende? Yo no tengo ningún temor a ninguna ideología. La ideología del Movimiento 26 de Julio es la ideología de un sistema social que aplica el más amplio concepto de la democracia, de la libertad y de los derechos humanos. Es la promesa más hermosa que se le puede hacer al hombre".

A quienes, sesenta años después, exigen no pagar las deudas nacionales la argumentación de Fidel Castro les deberá parecer de derechas o neoliberal

La seguridad que pretendía ofrecer el joven Castro era imposible. Según él, no había peligro en el plan del movimiento que encabezaba, pues bastaba hacer lo que los cubanos quisieran, hacer la justicia social y resolver "los problemas materiales a todos los cubanos". Pero esto último no es en absoluto posible, ni tampoco deseable; es infantilismo. Bien distinto es combatir vigorosa y eficazmente la miseria, el hambre y el analfabetismo y promover, así, la riqueza, la madurez y el sentido social de nuestros actos. "La promesa más hermosa que se le puede hacer al hombre" era simplemente la promesa del oro y el moro. Fidel Castro se jactaba --de nuevo, populismo y narcisismo juntos de la mano-- de tener la mejor oferta con "el más amplio concepto de la democracia, de la libertad y de los derechos humanos". Y daba por hecho lo que no tardaría en contravenir. Un adiós por más de medio siglo al clima prometido de libertad "de prensa, de pensamiento, de democracia". Siempre hay quien encuentra justificación para todo, para cualquier vileza y traición.

A la pregunta ¿de qué países recibe dinero?, Fidel contestó: "Estados Uni... Yo le quiero explicar que de muchos. El gobierno, la dictadura de Batista, contrajo deuda por valor de 1.200 millones de pesos. Pudimos haberla rechazado, porque el gobierno no era legítimo, pero comprendimos que eso era trastornar mucho la economía del país. [...] Al no anular esas deudas, todo el mundo está seguro de que puede invertir aquí, puede prestarnos dinero porque nadie anulará las deudas bajo ninguna circunstancia, aunque cambie el gobierno. ¿Entiende usted?". Ni que decir tiene que a quienes, sesenta años después, exigen no pagar las deudas nacionales esta argumentación de Fidel les deberá parecer de derechas o neoliberal. Y todos tan contentos en su vaciedad. Dos años después del ascenso del Movimiento 26 de Julio se produjo la invasión de la Bahía de Cochinos y Castro se alinearía con el PC, y donde dije digo, digo Diego. La vida se ha de llenar de ilusión, pero no de engaño y de mentira porque entonces se pierde. Sólo los desesperados y los tontos pueden insistir de veras en la credulidad.

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¿Quién es... Miquel Escudero?
Miquel Escudero

Profesor de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Cataluña. Colaborador de 'Revista de Occidente', 'Cultura/s', 'Artes&Letras' y 'El Correo Español-El Pueblo Vasco'.