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La mentira necesita unas gotas de verdad (1)

Roberto Giménez

por Roberto Giménez

23.07.2016
7 min

Abraham Lincoln fue un presidente mucho más lucido de lo que es normal en esas tierras. Tiene esta frase célebre: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”. Hoy domingo voy a explicar el porqué las mentiras de los ideólogos indepes han cuajado en muchos catalanes que no son tontos. También los hay inteligentes, pero están encoñados por una pasión falsa, que les nubla la percepción de la realidad. No desisto en mi intención, aunque sólo sea uno entre cien quien se caiga del burro.

Para que triunfe una mentira es preciso que tenga unas gotas de verdad. Todas las ideologías que han triunfado las han tenido, también las más salvajes: Adolf Hitler ganó las elecciones democráticamente diciendo que había que eliminar al pueblo judío, y triunfó en la nación más culta del mundo. Simplemente aprovechó el momento adecuado.

El ludismo nació contra la introducción de las máquinas en la fábricas porque quitaban el trabajo a diez familias

La crisis de 1929 golpeó a los bancos germanos porque los capitalistas norteamericanos, ante el desplome de sus empresas, tuvieron que echar mano de su liquidez que estaba depositada en la economía más segura: la alemana. Alemania se descapitalizó, y como los bancos eran el negocio tradicional de los judíos, Hitler focalizó el problema del paro: los judíos eran los culpables. Había una gota de verdad, pero no había fructificado electoralmente hasta que el paro llamó a la casa de los arios. La Historia no solo es un entretenimiento, sirve para aprender.

De los nazis paso a los primeros proletarios: en el siglo XIX apareció en Inglaterra una corriente que se extendió en toda la Europa industrializada: los luditas. El ludismo nació contra la introducción de las máquinas en los procesos de producción porque quitaban el puesto de trabajo a diez familias. No era mentira. Los trabajadores vivían en la miseria y sin trabajar las mujeres se tenían que prostituir para llevar una hogaza de pan a casa. Víctor Hugo lo reflejó en la Francia de Los Miserables. La reacción fue quemar esas máquinas que generaban hambre. Era una batalla perdida.

En la Revolución rusa de 1917 tres cuartos de lo mismo. Los Romanov y la Iglesia ortodoxa eran una sociedad en comandita que había convertido al campesinado en siervos de gleba. Por eso triunfaron los bolcheviques contra la propiedad privada, origen de todos los males. Había gotas de verdad en su discurso pero la guerra civil desembocó en 20 millones de muertos. Los comunistas tenían una parte de la razón: la Iglesia era quien metía en la cabeza del campesinado esas ideas que permitían a los aristócratas vivir de lujo. 

Hay dos comunidades ricas (País Vasco y Navarra) que no contribuyen a la solidaridad territorial como las otras ricas

Una media verdad es la mentira perfecta. Ahora hablo del procés: la mejor mentira son las medio verdades que propagan y que jalean los que les siguen sin reflexionarlas porque se mueven a golpe de sentimientos. Acepto --¡qué remedio!-- esa forma de sentir pero no que se nos venda como verdad lo que no lo es.

¡Claro que Cataluña paga más que Andalucía! Bendito que así sea. Paga cada hijo de vecino por la renta que tiene (salvo los defraudadores que su patria es el bolsillo). Si Cataluña pagara menos, sería la peor noticia que pudiéramos tener.

En España existe un sistema tributario injusto: hay dos comunidades ricas (País Vasco y Navarra) que no contribuyen a la solidaridad territorial como las otras ricas (Madrid, Cataluña. Valencia y Baleares). Habría que reformarlo pero nunca se reformará, porque de Málaga pasaríamos a Malagón en las tensiones territoriales.

Alemania contribuye más que España a la UE. ¿Lo hacen por solidaridad al sur o al proyecto europeo? No son las hermanitas de la caridad. Lo hacen porque esa inversión estatal favorece a su industria nacional y por ende a Alemania.

Que se invierta más en comunidades pobres genera más ingresos en las industrias de las regiones ricas por la vía del superávit comercial. En el caso de Cataluña, el último superávit conocido respecto al resto de España fue de 27.000 millones de euros, según la Cámara de Comercio de Barcelona. Por eso y quienes le sucedan nunca defenderán la independencia sino algo tan injusto como el concierto económico. Si es injusto el concierto vasco, también lo sería el catalán. ¿No les parece?

La Cambra de Comerç o el Cercle d’Empresaris defienden ese privilegio  porque en general los empresarios no acostumbran a ser solidarios con sus trabajadores y menos con los que no lo son. Ahora bien, no son indepes porque respiran la realidad económica; no el populismo de los republicanos, los originales y sus imitadores, buitres de los despachos oficiales.

Ningún Estado, con la excepción de Canadá y Reino Unido, acepta el derecho a la autodeterminación

Decir que estamos como en el franquismo porque no se acepta el derecho a la autodeterminación es tanto como decir que todos los países democráticos (excepto el Canadá y los del Brexit), son de raíz franquista porque ningún Estado reconoce ese derecho.

Cuando se acusa al Estado de perseguir la lengua catalana por la barbaridad de pretender dar una hora más de lengua castellana, sacan a relucir fantasmas del pasado con esa llaga del franquismo que prohibió el uso del catalán en la escuela. Eso fue cierto, fue pero no es. De Franco no quedan ni los gusanos.

Claro que siempre tendremos a Pilar Rahola de sentido opuesto como el tonteras del delegado del Gobierno en Andalucía pidiendo a los andaluces que no voten a Ciudadanos porque el presidente de ese partido es un catalán que se hace llamar Albert. No solo hay tontos útiles en Cataluña. Los separatas siempre encontraran agravios reales, aumentados o inventados para mantener su cerrazón.

Un punto de verdad es clave para que cuele la mentira.

La segunda condición para que cuaje este discurso en personas no lelas es… Lo siento, me he quedado sin espacio. El jueves otra dosis.

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