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La fundación de Convergència, liquidada por los sobornos

Gonzalo Baratech
5 min

Los portavoces oficiales de la formación política continuadora de Convergència han anunciado que disuelven su fundación Catdem. El motivo del óbito es que el nombre de ese engendro ha quedado achicharrado por los devastadores incendios de la corrupción.

Catdem nació en 1994 con el título de Fundación Trias Fargas, en honor al catedrático Ramón Trias Fargas, consejero de Economía de la Generalitat en los años 80 y uno de los próceres de primera hora del catalanismo moderado.

Su viuda, Montserrat Trueta, montó en cólera al destaparse el escándalo del Palau de la Música y sus pagos clandestinos a Convergència utilizando la tapadera de la Fundación. Trueta reprochó a los prebostes del partido que hubieran arrastrado por el fango el buen nombre de su difunto marido.

El motivo del óbito de la Catdem es que el nombre de ese engendro ha quedado achicharrado por los devastadores incendios de la corrupción

Artur Mas, a la sazón líder de Convergència, no tuvo más remedio que mudar la piel de aquel tinglado. En 2009, pasó a llamarse Catdem. Era y sigue siendo el mismo canino, pero con distinto collar.

Según se descubrió gracias a las pesquisas policiales y judiciales, diversas empresas privadas hicieron llegar donativos a la fundación de marras, en el periodo 2002-2008, por valor de 6,5 millones, equivalente a la mitad de los ingresos totales de la entidad.

Como era de sospechar, entre los principales paganos figura la flor y nata de las seráficas reinas de la hormigonera. Entre ellas merecen citarse las integrantes del trío de cabecera del ramo, o sea, la Acciona de los Entrecanales, la ACS de Florentino Pérez y FCC, antaño feudo de las hermanas Koplowitz, hoy controlada por el magnate mejicano Carlos Slim.

Otros generosos benefactores de Catdem son Abertis de autopistas, la aseguradora Catalana Occidente, Comsa --participada por el clan Sumarroca--, la farmacéutica Ferrer Internacional, la Fundación Puig, Miquel Alimentació y la petrolera Repsol.

También aparece, cómo no, la constructora Teyco, de los Sumarroca. Ésta, igual que la citada fundación, ha tenido que arrumbar su nombre y adoptar el de Top Proyectos y Contratas. El anterior quedó sumido en un absoluto descrédito tras la doble detención por la Guardia Civil de su presidente ejecutivo Jordi Sumarroca Claverol, de su prima Susana Sumarroca Dachs y de su tío Joaquim Sumarroca Coixet, bajo acusaciones de presunto pago por supuestas mordidas y otras mangancias.

Por lo que se sabe, Teyco y otra sociedad del grupo Sumarroca, titulada  Bluegreen, aportaron a Catdem un mínimo de 350.000 euros, en un periodo de seis años.

Como era de sospechar, entre los principales paganos a la Catdem figura la flor y nata de las seráficas reinas de la hormigonera

Se da la circunstancia de que Teyco edificó un chalet para Oriol Pujol Ferrusola en Urús (La Cerdanya). El coste de las obras ascendió a un millón de euros. Según los informes divulgados, Oriol lo sufragó supuestamente con las coimas que su mujer se embolsó en una secuela del escándalo de las deslocalizaciones, a saber, el vergonzoso asesoramiento prestado por el hijo del president a varias multinacionales extranjeras que se querían largar de Cataluña.

Top Proyectos apenas alcanza una talla mediana en el sector catalán del ladrillo. Ello no es óbice para que sea una de las máximas adjudicatarias de contrata pública, bien de la Generalitat, bien de los ayuntamientos.

A los gerifaltes de la firma, el cierre de Catdem les plantea ahora un problemilla: el de buscar otra fundación de CiU --o mejor dicho, de PDECat, que es como se denomina su sucesor--. Así podrán, supuestamente, seguir haciendo llegar sus filantrópicos y caritativos óbolos al partido de Jordi Pujol, Artur Mas y Carles Puigdemont.

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¿Quién es... Gonzalo Baratech?
Gonzalo Baratech

Baratech forma parte de una estirpe periodística catalana de larga tradición. Licenciado en Administración de Empresas por la European University y máster en Social Media Branding & Digital Strategy por La Salle-Universidad Ramón Llull, es coautor del libro Mas-Colell, el ‘minessoto’ que fracasó en política, de reciente publicación. Ha colaborado en Economía Digital y con anterioridad en La Vanguardia Digital y el diario Avui.