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La decapitación de Ausbanc y Manos Limpias desata un seísmo judicial

Gonzalo Baratech
4 min

La detención del líder de Ausbanc significa un enorme alivio para las cúpulas de las instituciones financieras que vienen sufriendo sus supuestas extorsiones.

La biografía de Luis Pineda, el cabecilla de Ausbanc, es cualquier cosa menos ejemplar. En los años 80 del siglo pasado sufre detención por atraco a mano armada. Pasa un corto tiempo a la sombra. Luego funda la seráfica Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios, llamada en teoría a defender los intereses de los clientes del sistema crediticio.

¿Cómo es posible que un sector tan poderoso como el bancario claudique ante tal sujeto?

Provisto de ese paraguas, Pineda se dedica a visitar a los máximos directivos de las instituciones. Les pide que inserten anuncios en las revistas editadas por Ausbanc, a cambio de cuantiosas mordidas de hasta 600.000 euros anuales.

En el mundillo de la pasta es fama y razón que, si la entidad atracada no pasa por las horcas caudinas del sablazo, se expone a sufrir un vendaval de ataques vitriólicos en las publicaciones de Ausbanc. Por si las moscas, la inmensa mayoría de los mercaderes del dinero pasa por el tubo y paga.

Un gran misterio envuelve esta situación. ¿Cómo es posible que un sector tan poderoso como el bancario claudique ante tal sujeto? ¿No semeja increíble que Pineda realice sus prácticas mafiosas con plena impunidad desde hace al menos veinte años?

Por su parte, el pseudo-sindicato Manos Limpias ha desempeñado un papel fundamental para desenmascarar infinidad de tramas criminosas. Gracias a él, una caterva de políticos desvergonzados y delincuentes de toda laya ha tenido que rendir cuentas ante los tribunales.

Según parece, es de fechas recientes la 'entente' de Pineda con Miguel Bernad, jefe de Manos Limpias. Ésta andaba últimamente muy floja de recursos, debido sobre todo a su prolífica y costosa actividad en innúmeros procesos. Esta penuria explica tal vez que Bernad se eche en brazos de Ausbanc. De ahí que el jefe de Manos Limpias también haya acabado detenido por sus estrechas relaciones con Pineda.

Imputaciones en el aire

El refuerzo recibido permite a Pineda entregarse por entero a su tarea cardinal de sablear a las víctimas. Pero ahora, además, con las espaldas cubiertas por Bernad, erigido en ariete judicial.

Manos Limpias pervierte, así, su objetivo original e incurre en gravísimos delitos de extorsión y amenazas. El descubrimiento de las tropelías desencadena una catarata de secuelas. De entrada, Manos Limpias abandona su papel acusatorio en los sumarios abiertos por la Audiencia Nacional contra la familia Pujol Ferrusola por supuesta corrupción y blanqueo al por mayor.

El espurio entronque de Manos Limpias con Ausbanc ha arrojado por la borda el bagaje de servicios impagables contra la marea de podredumbre económica que asola el país

El desistimiento del sindicato sucede al del partido político UPyD. Ello implica que la acusación particular desaparezca del enjuiciamiento de los desmanes del clan pujoliano. Y que la fiscalía tenga ahora expedito el camino para anudar un rumoreado pacto con los Pujol.

También pende de un hilo la presencia de Manos Limpias en el embrollo de Nóos. La abogacía del Estado, que representa a Hacienda, y la fiscalía han actuado en este asunto como acérrimos defensores de Cristina de Borbón. Dado que Manos Limpias es la única parte que acusa a doña Cristina, su salida podría acarrear que, de una vez por todas, se retire la imputación de la hermana del Rey.

El pueblo soberano confiaba en el trabajo de Manos Limpias como eficaz instrumento de lucha contra la marea de podredumbre económica que asola el país. Su espurio entronque con Ausbanc ha arrojado por la borda ese bagaje de servicios impagables.

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¿Quién es... Gonzalo Baratech?
Gonzalo Baratech

Baratech forma parte de una estirpe periodística catalana de larga tradición. Licenciado en Administración de Empresas por la European University y máster en Social Media Branding & Digital Strategy por La Salle-Universidad Ramón Llull, es coautor del libro Mas-Colell, el ‘minessoto’ que fracasó en política, de reciente publicación. Ha colaborado en Economía Digital y con anterioridad en La Vanguardia Digital y el diario Avui.