No den nada por sentado

Joaquim Coll
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Llegamos al final de algo que para nada se parece a una campaña electoral. Sin mítines de verdad, con actos solo telemáticos, sin carteles en las calles y con mensajes básicamente en redes sociales, la campaña está siendo anodina y aburrida, en perfecta sintonía con el agotamiento que nos ha dejado una década de procés. Para estropearlo aún más, los debates televisivos entre los nueve candidatos al mismo tiempo resultan al cabo de media hora insufribles y se convierten en programas solo aptos para frikis de la política, jefes de campaña y periodistas que bucean en los detalles. El debate en TV3 no fue una excepción, aunque resultó más interesante de lo esperado. Los partidos independentistas son conscientes de que mientras dirimen su encarnizada lucha por la hegemonía, el candidato favorito es Salvador Illa, quien este martes hizo una muy buena intervención, liderando claramente el debate, con un aire presidencial seguro y tranquilo que no tuvo ningún otro candidato o candidata.

Durante meses hemos dado por sentado que Junts y ERC volverán a entenderse si tienen opciones de gobernar juntos. Si hay mayoría absoluta independentista, parece lo más probable, casi inevitable, pero no hemos de dar nada por sentado tras el 14F. Primero porque que el empate entre ambas formaciones, que ya se dio en 2017, pese a la pequeña ventaja que finalmente sacó Carles Puigdemont sobre Oriol Junqueras, no parece que vaya a resolverse tampoco esta vez a favor de Laura Borràs o de Pere Aragonès. Si hacemos caso a la media de las encuestas, puede que Junts obtenga algún diputado más que ERC o al revés, pero los porcentajes de votos de ambos serán muy parecidos. Si el des(Govern) ha sido la nota dominante todos estos años por culpa de esa lucha permanente por la hegemonía, no parece que el cuadro general vaya a cambiar en beneficio de uno u otro.

Existe además un problema de programas y liderazgos que puede complicar el acuerdo hasta hacerlo inviable. Si ganan los republicanos, está por ver que Junts se preste tan fácilmente a investir a Aragonès. Le exigirán compromisos claros que permita, tras la pandemia, avanzar claramente hacia la independencia, desde desempolvar de alguna forma la DUI hasta llevar a cabo otro referéndum antes de 2025 como pide la CUP para apoyar cualquier investidura. Si entenderse con Junts ya será difícil, integrar a los anticapitalistas en el Govern, puede convertir el sudoku de los republicanos en irresoluble.

Si Borràs queda por delante de Aragonès, para ERC el fracaso será muy doloroso. Que los republicanos se presten a investir a la candidata de Junts no parece tan claro. Esta imputada por corrupción, su causa pinta mal, y puede acabar inhabilitada bastante pronto. ¿Qué pasaría después? ¿Se pondrían de acuerdo en elegir a otro diputado de Junts que no fuera el neoliberal Joan Canadell? ¿Querría ERC embarcarse en una legislatura como la pasada, en la que tendría que subordinarse a un discurso de confrontación que choca con su estrategia más posibilista?

Illa sonreía en el debate mostrando su absoluta confianza de que ganando las elecciones, en votos y diputados, será president. En política tan importante como tus propias fortalezas, es conocer las debilidades y contradicciones de los adversarios. Y las del independentismo puede que hayan alcanzado su punto máximo, de no retorno, de incompatibilidad insalvable. No den nada por sentado, ni sumando mayoría absoluta está escrito que de nuevo vayan a entenderse.

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¿Quién es... Joaquim Coll?
Joaquim Coll

Doctor en Historia contemporánea y especialista en el catalanismo y las políticas de los siglos XIX y XX. Ganó el Premio Ciudad de Barcelona Agustí Duran i Sanpere en 1998. Colaborador habitual en medios de comunicación.