Jugando a saltarse las leyes

José Antonio Bueno
4 min

Uno pensaba inocentemente que la desobediencia de pancarta y postureo quedaba circunscrita a nuestro inane Parlament, pero lo acaecido con la ejecución de la sentencia al parlamentario rastas de Podemos está a la altura del mejor Torra. Genial, una vez más, el juez Marchena dejando claro que el Tribunal Supremo no está para asesorar y que las sentencias se cumplen. Es penoso que haya que dejar claro ni más ni menos que a la presidencia del Parlamento que una sentencia de la más alta instancia penal española se ha de cumplir.

El rapapolvo es tan claro y contundente que habría que cesar a todos los letrados que hicieron un informe favorable a lo que quería escuchar la mayoría socialista y podemita, porque los letrados de un parlamento están para dejar claro el sentido de las leyes. En eso hay que reconocer que, hasta la fecha, los letrados del Parlament han hecho muchísimo mejor su papel que en esta ocasión los del Parlamento español. De hecho tan bien, que la mayoría indepe se los va cargando uno tras otro.

Puede que cesar a un presidente autonómico por colgar una pancarta o retirar el escaño a un diputado por una pena menor sea excesivo, pero primero, las leyes las hacen los diputados, no los jueces, y segundo y más importante, todos estamos sujetos a las mismas leyes. No se puede desobedecer una orden judicial, no se puede patear a un policía, aunque sea en el fragor de una manifestación y no se puede dar plantón a un juez instructor. ¿Qué sociedad podemos esperar si quienes están al frente de la misma se saltan las leyes? Si un diputado pretende agredir impunemente a un policía, ¿qué podemos esperar en botellones o en manifestaciones? Si un vicepresidente de una mesa de un parlamento autonómico decide no presentarse frente al juez instructor, ¿por qué hemos de hacer caso los demás a todo tipo de requerimientos? Si una presidenta de un parlamento autonómico ve persecución porque se la investiga por presunta corrupción, ¿por qué no podemos aducir que no pagamos multas porque nos sentimos perseguidos?

Aunque tal vez el trofeo al incumplimiento de las leyes habría que dársela al propio Gobierno de la nación que nos metió en casa y destrozó nuestras economías incumpliendo la ley, según dicta el Tribunal Constitucional… y no hay consecuencias.

Es surrealista que nuestra sociedad, aparentemente civilizada y avanzada, tenga discursos propios de sociedades dictatoriales. La asimetría es total entre los que mandan y los que no, pero sobre todo entre la clase dirigente y el resto de los ciudadanos.

No se trata, solo, de separación de poderes, se trata de entender que un político también ha de cumplir las leyes. No se puede agredir a la autoridad, no se pueden desobedecer órdenes de los tribunales y no se pueden trocear contratos para beneficiar a los amigos. Estamos hartos de ver cómo los malos políticos se envuelven en banderas y soflamas, cualquier bandera, cualquier soflama, para saltarse la ley a su capricho, justo ellos que debieran ser ejemplo para el resto de los ciudadanos.

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¿Quién es... José Antonio Bueno?
José Antonio Bueno

José Antonio Bueno es ingeniero de formación y consultor de profesión, conocedor de la realidad empresarial catalana, española y europea. Ha realizado proyectos en dos sectores fundamentalmente, automoción y servicios financieros, si bien su especialidad en la gestión de procesos de adquisición y compra de empresas le ha hecho conocer otras realidades empresariales. En verano de 2017 inició un nuevo proyecto empresarial con varios socios nacionales e internacionales, tratando de aunar su bagaje como consultor con el análisis avanzado de datos, dándole un nuevo enfoque a sus servicios coherente con la realidad digital que nos rodea.