Jordi Pujol y “la independencia de Cataluña es imposible”

Roberto Giménez
4 min

No hace falta que diga que nadie quiere que se indulte a los ocho condenados por el Procés. Nadie es nadie. Y eso todos lo saben, independentistas y constitucionalistas, porque el presidente del gobierno español, que no es tonto y que tiene una sonrisa Profident, también lo sabe.

La derecha se frota las manos porque espera recuperar el Palacio de la Moncloa dentro de dos años, como el 3 de mayo, el día de los fusilamientos de 1808 en la montaña de santa Pía, de Francisco de Goya, que está en el Museo de Prado de la orgullosa capital del reino.

Pablo Casado aspira a reconquistar la Moncloa, como la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, consiguió la Comunidad de la bandera roja con siete estrellas de fondo blanco para celebrar la batalla de los tres reinos cristianos (Castilla, la Corona de Aragón y Navarra) contra los Almorávides en 1212. Entonces fue el principio del fin de la España mora, hasta llegar a la conquista del reino nazarí de Granada (Málaga, Almería y Granada) el 2 de enero de 1492, el mejor año de la Historia de España.

Oriol Junqueras lo sabe porque es muy cínico: el lunes dijo en una entrevista que ese indulto era muestra de la debilidad del Estado español ante las futuras decisiones de la Justicia Europea. Junqueras es vidente. El líder de ERC se ríe del Estado español que lo indulta. Pedro Sánchez hace el ridículo, por eso Felipe González y su vicepresidente, y la mayor parte de los barones socialistas saben que, con esta medida de gracia, el presidente del gobierno opta por hacerse el haraquiri. Y Sánchez también lo sabe.

No hay solución política. La canción suena como un fado del andaluz Carlos Cano, que llora melancólicamente sobre el presente y el futuro, y el pasado nacional desde el siglo XIX. En la Constitución de 1978 se reinició una vuelta de la alegría en España que desapareció por culpa de la corrupción desde arriba, con el rey emérito que nos avergüenza.

Este lunes, cuando Pedro Sánchez anuncio el indulto, los adolescentes de Arran, los cachorros de la CUP clamaban: ¡Abajo el Estado fascista! Y el presidente de gobierno sonrió defendiendo la libertad de Expresión. En 1960, el exhonorable presidente de la Generalitat, el corrupto Jordi Pujol, fue  condenado y enviado a la cárcel de Zaragoza durante la dictadura por cantar Els Segadors desde el gallinero del Palau de la Música a Franco. Eso le permitió ser el líder nacionalista de Cataluña, con la izquierda y con a derecha. Hace diez años le hice una entrevista titulada A solas con Pujol en la que me dijo que ‘La Independencia de Cataluña es imposible’. En eso estamos.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.