El infierno está empedrado de buenas intenciones

Roberto Giménez
5 min

No voy a negar la evidencia: la crema de la crema de los indepes no es gente tonta. Cada paso que dan es para hacer daño a España (presentándola como un Estado autoritario, dixit Guardiola, una especie de Turquía de Erdogan), pero en realidad el daño se lo están haciendo a Cataluña, a todos los catalanes. A los separatas y los que no lo somos.

No digo que la alianza nacionalista tenga malas intenciones respecto al futuro de Cataluña. Empero, sólo gobiernan pensando en el 48% del electorado que votó separata en las últimas autonómicas planteadas con este dilema explícito: nos votas a nosotros o votas a los otros, a los que no quieren la libertad de Cataluña. Pervierten las palabras. Son unos maestros de la corrupción dialéctica. Es un país de pícaros. Cataluña no es más ni menos corrupta y pícara que el resto de España.

Decía que el Govern y sus aliados no tienen un pelo de tonto, así que como no van con el cirio en la mano han decidido no dar la cara; que sea la Cataluña que les vota, lo que la Ferrusola llamaba la Cataluña catalana, la que salga a la calle como en Kiev o en la primavera árabe de hace cinco años que empezó en Túnez y acabó en Siria como el rosario de la aurora, causando un estropicio en todo el norte de África que ahora está pagando Europa.

Nos quedan tres meses y medio de calenturas y fiebre política que el Govern pretende inocular a través de TV3 y todos satélites subvencionados porque la partida que juegan es el todo o nada. Saldrá nada pero el cabreo está garantizado

No digo que el Govern tenga malas intenciones pero el infierno está empedrado de buenas intenciones. La frase es del abad San Bernardo de Claraval de la Borgoña, en el siglo XI. La Generalitat confunde a toda Cataluña con la Cataluña que le vota, la que quiere la república. El viejo sueño de ERC asumido por los náufragos de Convergència, y con la táctica de salir a la calle de la CUP, la vía de algarada de los antisistema.

Hace diez años Lluís María Xirinacs lo intentó de forma pacífica con la praxis empleada al final del franquismo, haciendo sentadas delante de La Modelo, reclamando la libertad para los presos políticos en 1975.

En la mentalidad de Xirinacs en 2007 estábamos como con Franco, y Lluís Llach cantaba, como ahora, L'Estaca... Xiri hace diez años inicio una huelga de hambre en la plaza Sant Jaume reclamando la independencia, soñando que despertaría Cataluña y exigiría el derecho a la autodeterminación, pero la bella durmiente no se despertó sino que el alucinado Xiri se perdió en un bosque inanimado del Ripollés en donde apareció muerto, se creía que por suicidio, pero la autopsia confirmó que fue por muerte natural.

Nos quedan tres meses y medio de calenturas y fiebre política que el Govern pretende inocular a través de TV3 y todos satélites subvencionados porque la partida que juegan es el todo o nada. Saldrá nada pero el cabreo está garantizado. Por eso la frase del abad borgoñés.

PD: Como el ariete de los separatas es la tele, mi huelga será volverla a sintonizarla el día 2 de octubre. Hasta entonces apagón informativo.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.