El catalán más viejo: 'L'home de Talteüll'

El nacionalismo reivindica un cráneo hallado en el sur de Francia con una antigüedad de 450.000 años como el del primer habitante de los 'Países Catalanes'

El catalán más viejo: 'L'home de Talteüll'
06.05.2018 00:00 h.
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El 22 de julio de 1971, el profesor Henry de Lumley encontró un cráneo en la cova de l’Aragó en Tautavel (Talteüll) en el Rosellón francés. La primera interpretación de tan extraordinario hallazgo atribuyó el resto óseo a una forma europea de Homo erectus, anterior al Homo neanderthalensis, con una antigüedad de 450.000 años. Los análisis precisaron aún más, el cráneo era de un joven de 20 años y de un 1,60 de altura que había vivido en el Paleolítico inferior, con los rasgos físicos característicos de estos homínidos: robusto, frente escasa y huidiza, arco supraorbitario protuberante, pómulos prominentes y mandíbula avanzada.

En 1978 se creó en esa pequeña localidad francesa un primer museo con los numerosos y excelentes materiales que iban llegando de la cueva. Por entonces, se trataba de uno de los primeros vestigios humanos europeos, como tal se celebró extensamente el hallazgo y que bien pronto se pudiese contemplar la pieza.

Reivindicación nacionalista

Hasta ese descubrimiento, los restos más antiguos de presencia humana en tierras catalanas correspondían a la mandíbula del Hombre de Neandertal de Banyoles, datados en el Paleolítico medio. Habida cuenta que el Rosellón se consideraba Cataluña irredenta o Catalunya Nord, los prehistoriadores nacionalistas decidieron reivindicar como catalán dicho yacimiento. Todos sin excepción hicieron causa común. No fue casual que en 1978 se publicara en la Universitat de Barcelona el primer número de una revista emblemática de este movimiento prehistórico nacional con el explícito título de Fonaments: Prehistòria y Món Antic als Països Catalans, dirigida por Miquel Taradell.

La incorporación del hallazgo a los manuales de historia de Cataluña fue inmediata. En 1981 Josep Maria Salrach subrayó, en el primer volumen de la Història dels Països Catalans, que el Hombre de Talteüll era el “primer homínid conegut de la historia dels Països Catalans. Un año más tarde en las páginas de L’Avenç, Jordi Estévez y Eudald Carbonell también afirmaron que era “el primer poblador de las nostres terres”. La pronta exposición pública de ese cráneo motivó que los jóvenes estudiantes del primer curso de historia en las universidades catalanas tuviesen como actividad la visita a ese museo. Así en 1980, el profesor Enric Sanmartí organizó una excursión para los alumnos de la UAB con el reclamo de poder contemplar el cráneo del primer catalán conocido hasta ese momento.

Los libros de textos de primaria y secundaria continuaron esa misma línea interpretativa. En el manual de tercero de bachiller de Barcanova de 1992 se constataba que “les restes humanes més antigues” de la Catalunya prehistórica se habían hallado en “la Caune de l’Aragó (Catalunya Nord)”. Un año antes, el cráneo de este homo erectus también se había incluido como una de las primeras ilustraciones del librito La prehistòria a Catalunya de Assumpta Aragall, el primero de la colección Biblioteca Bàsica d’Història de Catalunya que dirigía Cristòfol-A. Trepat.

Devorado por sus iguales

En 1992 el museo de Tautavel se insertó en un extenso complejo científico y cultural, denominado Centre Européen de Préhistoire. Pese a ello la tesis nacionalista se ha normalizado y sigue aún vigente, hasta el punto que popularmente el cráneo se conoce como el “català més vell”. Poco importa que Lucien Lévy-Bruhl escribiese hace casi un siglo que el hombre primitivo tenía una mentalidad prelógica, es decir, que en su forma de explicar el mundo tenían prevalencia las interpretaciones sobrenaturales de todo lo que sucedía en su entorno. Aunque, en cierto modo, la catalanidad del hombre de Tautavel recuperaría la tesis de Lévy-Bruhl, en tanto que en el mundo social del hombre primitivo todas sus costumbres giraban en torno a una visión de lo místico (supersticiones) asentadas por la tradición.

Interpretaciones posteriores consideran que el hombre de Tautavel era un Homo Heidelbergensis, la especie humana que dominaba Europa en ese periodo del Paleolítico. Los restos confirman que practicaban el canibalismo, se comían los humanos y tiraban sus restos al fondo de la cueva, junto a los de caballos, bisontes y ciervos. En definitiva, el primer catalán fue devorado por miembros de su propia especie.

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