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Gürtel y las aguas turbias de Convergència

Gonzalo Baratech
6 min

Ya ha arrancado el juicio sobre el escándalo Gürtel, con 36 acusados y 300 testigos. El sumario ocupa un millón y medio de folios. Su instrucción se ha prolongado durante siete años. Lo que se dirime ahora es sólo una parte de las fechorías perpetradas. En concreto, las que una tropa de políticos, comisionistas y aprovechados realizó entre 1999 y 2005.

Se da el nombre de Gürtel a una trama de corrupción que consistió en amañar concursos públicos con devengo de comisiones y mordidas. Los chanchullos afectaron a varios municipios de Madrid, Valencia, Castilla y León y Andalucía gobernados por el PP, cuyos ediles están enfangados hasta el tuétano.

Entre los individuos que ahora se juzgan son de mencionar el líder del contubernio, Francisco Correa, conocido como don Vito; su secuaz Álvaro Pérez, alias el bigotes; Luis Bárcenas, ex tesorero popular, a quien los integrantes del tinglado llamaban con cariño Luis, el cabrón; y la entrañable ex ministra de Sanidad, Ana Mato, la misma que alojaba en su garaje un reluciente Jaguar regalado a su marido por los de Gürtel. En conjunto, los contratos sujetos a apaño alcanzaron un importe de 350 millones de euros, como mínimo.

El equipo de Artur Mas maleó el concurso de ATLL hasta extremos estupefacientes a fin de que acabara en poder de la constructora madrileña Acciona, heredad de la familia Entrecanales

El azar ha querido que el juicio sobre Gürtel comience casi al mismo tiempo que se presentaba en Barcelona el libro Aguas turbias, primero de una colección que promueve Crónica Global.

El volumen es un exhaustivo trabajo sobre la polémica privatización de la compañía Aigües Ter-Llobregat. La formalizó el Gobierno de Artur Mas en 2012, por la redonda cifra de mil millones de euros.

Los autores de la obra aúnan la experiencia del veterano periodista Carlos Díaz Güell y la insultante juventud de Cristina Farrés. Ambos aportan un arsenal de datos, cifras, fechas y sucesos.

Analizan con todo lujo de detalles el traspaso a manos privadas de la empresa suministradora de agua potable al área metropolitana de Barcelona. Relatan la inacabable ristra de anomalías que se produjeron en ese proceso. En particular, explican las arbitrariedades cometidas por el Gobierno autonómico.

El equipo de Artur Mas maleó el concurso hasta extremos estupefacientes a fin de que acabara en poder de la constructora madrileña Acciona, heredad de la familia Entrecanales. El sinfín de pistas e indicios facilitados por la obra llevan al lector a concluir que en el trasiego intervinieron intereses inconfesables.

Por cierto, otros dos gigantes del ladrillo de la meseta están estos días de actualidad. Uno es la Ferrovial de los Del Pino, metida hasta el cuello en el caso Palau, de presunta financiación de Convergència, cuyo juicio comenzará por fin en marzo de 2017.

El otro es ACS, cuyo factótum Florentino Pérez compareció ante un juez de Mallorca que instruye un supuesto caso de ilegalidades en la adjudicación de un hospital. El magnate dijo al magistrado que nunca pagó comisiones a cambio de obra pública. "Por eso --añadió-- nunca he trabajado en Cataluña".

La cesión de ATLL al ámbito particular ha resultado altamente lesiva tanto para los intereses de los abonados como para el conjunto de los contribuyentes catalanes

Volviendo a Aguas turbias, cada cual puede extraer de la lectura sus propias conclusiones, pero al margen de ello hay un hecho irrefutable: la cesión de Aigües Ter-Llobregat al ámbito particular ha resultado altamente lesiva tanto para los intereses de los abonados como para el conjunto de los contribuyentes catalanes. Así se desprende de un terceto de hechos destacables.

Primero, el dinero que ingresó en las arcas de la Generalitat ya se ha esfumado en pagos corrientes, como la nómina de los funcionarios de diciembre de 2012. Valga subrayar que la duración de la contrata dispensada a Acciona es de nada menos que medio siglo.

Segundo, el tejemaneje privatizador significó de inmediato un exorbitante aumento de la tarifa que desde entonces grava a los consumidores, a mayor honra y gracia de los Entrecanales.

Y tercero, y último, el expediente de concesión fue una chapuza colosal impropia del Gobierno catalán, pues parece ejecutada por una panda de indocumentados y aficionados. Hasta tal punto es así, que todos los tribunales que han entendido en el asunto vienen rechazando los argumentos de Acciona y dan la razón al otro litigante, Aguas de Barcelona, que pretende anular toda la tramitación. El asunto se sustancia ahora en el Tribunal Supremo.

Esta perniciosa operación encierra pormenores poco claros que se nos escapan. Pero dados los incontables precedentes de Convergència en enjuagues de este tenor, habrá que ponerse en lo peor.

 

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¿Quién es... Gonzalo Baratech?
Gonzalo Baratech

Baratech forma parte de una estirpe periodística catalana de larga tradición. Licenciado en Administración de Empresas por la European University y máster en Social Media Branding & Digital Strategy por La Salle-Universidad Ramón Llull, es coautor del libro Mas-Colell, el ‘minessoto’ que fracasó en política, de reciente publicación. Ha colaborado en Economía Digital y con anterioridad en La Vanguardia Digital y el diario Avui.