La guerra fiscal ya está aquí

José Antonio Sorolla
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Con su propuesta de eliminar el impuesto de patrimonio y rebajar el IRPF un 4,3%, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, ha desatado la guerra fiscal entre autonomías y con el Gobierno central, que ya ha reaccionado con el anuncio de un impuesto a las grandes fortunas. Moreno sigue así la senda abierta por la Comunidad de Madrid, donde no existe el impuesto de patrimonio y tiene el IRPF y el tributo de sucesiones más bajos de España.

Pero la decisión de la Junta de Andalucía es mucho más grave porque Madrid se beneficia del efecto capitalidad, entre otras ventajas, y puede atraer inversiones, por ejemplo desde Cataluña, por la facilidad de las comunicaciones y por la atracción que representa ser la capital de España, donde se concentran las instituciones del Estado y las grandes multinacionales.

Es dudoso, sin embargo, que este efecto se produzca en Andalucía, con lo cual la rebaja fiscal se convertirá en un perjuicio para todo el mundo, con un único beneficio para las clases altas. La medida tiene, pues, más un componente ideológico que recaudatorio, como todas las rebajas que preparan otras comunidades autónomas gobernadas por el PP como Murcia y Castilla y León.

El componente ideológico se demuestra también con la llamada expresa del presidente andaluz a los empresarios catalanes para que inviertan en Andalucía para lo que la Junta andaluza tiene previsto abrir una oficina en Barcelona. “En Cataluña hay impuesto de sucesiones, aquí, no; en Cataluña hay impuesto de patrimonio, aquí no, y además aquí no nos vamos a independizar nunca, porque somos parte orgullosa de España”, dijo Moreno, nacido en Barcelona, en un acto en Sevilla. Tanto el Govern como Foment del Treball han reaccionado en contra. La patronal está a favor de la supresión del impuesto de patrimonio, pero rechaza la forma de competir fiscalmente, mientras que el Govern respondió a Moreno que “deje en paz a los catalanes” y calificó la rebaja de “subasta populista”.

La rebaja de impuestos es una obsesión de todos los gobiernos del PP, que defienden falsamente que de ese modo aumenta la recaudación, cuando lo que ocurre es que crece menos de lo que lo hubiera hecho sin bajar la tributación. En unos momentos en que la inflación afecta a los más vulnerables, es una irresponsabilidad social rebajar o suprimir los impuestos, con lo que se resienten las políticas públicas y se deterioran los servicios públicos. La ministra de Hacienda, la andaluza María Jesús Montero, ha echado en cara a Moreno que la supresión de patrimonio solo beneficia al 0,2% de los andaluces mientras se priva al 99,8% restante de 120 millones de euros que ahora se destinan a sanidad, educación o dependencia.

Pero es que además hay otra razón para oponerse a la rebaja y a la desigualdad fiscal entre comunidades autónomas. La Unión Europea (UE) tiene desde hace décadas la asignatura pendiente de la necesaria --por razones políticas y económicas-- armonización fiscal entre los estados miembros. Pues bien, caminar en sentido contrario entre las comunidades de un Estado solo puede ser un retroceso en la igualdad fiscal entre los españoles, esa que la derecha no deja de reclamar cuando se trata de otros temas.

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) considera dañina la competencia fiscal a la baja entre estados para el crecimiento de la economía. Por la misma razón, la competencia fiscal entre comunidades autónomas de un mismo país aún lo es más. Perjudica además la cohesión territorial, tan reivindicada también por la derecha cuando no se trata de los impuestos.

Cuando se rebajan impuestos en una comunidad autónoma se está intentado sustraer ingresos impositivos de otras comunidades, con una competencia desleal que perjudica al conjunto. Pero la solución no es centralizar impuestos para devolverlos al Estado o para impedir que las comunidades autónomas puedan decidir en materia fiscal, como propuso en principio el ministro José Luis Escrivá, sino proceder a una armonización impositiva que, sin anular la autonomía fiscal, mediante la fijación de un margen que impida bajar más allá del límite o suprimir tributos, evite diferencias y desigualdades fiscales tan escandalosas.

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¿Quién es... José Antonio Sorolla?
José Antonio Sorolla

Periodista desde 1974. Ha sido redactor jefe de El País, director adjunto de El Periódico de Catalunya y corresponsal de ambos diarios en París.