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La gota fría

Valentí Puig
01.09.2019
4 min

En tiempos de inestabilidad inductora de percances económicos siempre, como ahora mismo, recupera fuerza el oro como valor-refugio. Tanto en el panorama global como en el europeo y el de España, el anticiclón pre-otoñal precariza los equilibrios políticos y con frecuencia fastidiosa revela la ausencia de líderes sólidos a consecuencia de una concepción delicuescente de la vida pública.

En el Reino Unido, la operación de Boris Johnson al cerrar más de la cuenta la Cámara de los Comunes es de una desfachatez histórica. Mientras tanto, Italia cambia de gobierno, pero sigue Giuseppe Conte al frente. “Italia farà da se”. La sabia experiencia del presidente de la República, el viejo democristiano Mattarella, ha dado consistencia a Conte, credibilidad. En términos de corte y confección, Conte se nutre de la mejor sastrería italiana al tiempo que escucha las lecciones de Mattarella. No es así con Boris Johnson, que solo hace caso de Trump aunque se diga churchilliano. En un intento de contener el estropicio, reaparece John Major, sucesor de la Margaret Thatcher defenestrada. Angela Merkel está en el guión de un largo adiós. Y todavía tiene que estrenarse Ursula Von der Leyen al frente de la Comisión Europea.

España sigue los pasos de Pedro Sánchez en la cuerda floja. Sus gurús le han dopado para que practique el funambulismo hasta el límite, de manera que parecemos estar a dos telediarios de unas nuevas elecciones generales. Se están agotando los tiempos y los analistas se preguntan si habrá gobierno antes del 23 de setiembre o si iremos a las urnas el 10 de noviembre. Están siendo años de inercia política desquiciada, con pactos grotescos, escenografía endeble y un desgaste institucional que no parece preocupar a Pedro Sánchez ni a Pablo Iglesias.

Con el 11 de setiembre a la vista, la gota fría también ha desbordado algunos cauces en el microcosmos independentista catalán hasta llegar a la circunstancia de un feroz todos contra todos. Incluso Artur Mas se ha puesto en el escaparate a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo por si pasa por allí el minibús del poder. En un momento en que Puigdemont pierde fuelle y los mejores situados son de ERC y el PSC, la Generalitat sigue sin presupuestos y ponerle el cartel de cerrado al Parlamento autonómico no causaría la menor alarma entre la ciudadanía. Con tanto emocionalismo, el vacío ha ido adueñándose de las instituciones de Cataluña. Totalmente fuera de juego, Torra es un caso paradigmático de inacción, tal vez porque al considerarse a si mismo como intelectual supone legítimo ejercer más bien de espectador.

ERC, elemento del ejecutivo catalán, propone una moción de confianza al Govern, para disgusto de JxCat. En realidad, en la Cataluña autonómica, ni se gobierna ni se legisla. Son tiempos de cálculo electoral y de tacticismo tosco. Es cierto que al solventar unos problemas aparecen otros pero algunos no tienen una solución definitiva. Flagrante contradicción con el hecho de que en la lista de libros más vendidos estén Reunim-nos de Carles Puigdemont y Ho tornarem a fer de Jordi Cuixart, como pasaporte hacia otro 155.

 

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¿Quién es... Valentí Puig?
Valentí Puig

Nació en 1949 en Palma de Mallorca. Escritor en catalán y castellano con más de cuarenta obras publicadas, su trayectoria periodística --básicamente como articulista pero también como corresponsal en Londres-- va desde 'ABC' a 'El Pais' y tantos otros medios. Se considera autonomista y conservador de centro. Su último libro es la novela 'Barcelona 2101'.